Fue como una pesadilla. De pronto, Miguel Ángel de la Rosa Esparza estaba parado al filo de las 14 horas del pasado martes en medio de una vialidad del Distrito Federal, en las inmediaciones del Palacio de San Lázaro, y tenía a un hombre encañonándole la sien con una pistola.
Minutos antes, el presidente del Comité Directivo Estatal del partido del Sol Azteca en Puebla, había estado en la Cámara de Diputados, donde tuvo un encuentro con el legislador federal, Jesús Morales Manzo.
Después de saludar al representante popular, el líder perredista abordó su camioneta. Iba acompañado de un colaborador; el vehículo avanzó algunas cuadras y fue abordado abruptamente por tres hombres violentos, armados con pistolas.
De la Rosa supuso que se trataba de un secuestro o que los criminales querían robarle la camioneta. Ni una ni la otra cosa: lo que pretendían, y lograron, era arrebatarle sus pertenencias –cartera, reloj, celular, radio…– y se desconcertaron cuando el dirigente descendió de la unidad. Por eso lo encañonaron y lo devolvieron al automotor, para después huir.
Pese al asalto, Miguel Ángel de la Rosa Esparza continuó con la agenda que tenía programada en la capital de la República Mexicana y ayer volvió para el acto que encabezó Jesús Ortega.