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Jueves, 4 de diciembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 ESTÉTICA Y SALUD  

 ¿Por qué perdemos estatura mientras envejecemos?

 
RAFAEL H. PAGÁN SANTINI

El abultamiento del vientre, la posición encorvada y la disminución de la estatura que presentan los cuerpos principalmente de las mujeres al envejecer son síntomas propios de la osteoporosis. La pérdida de altura y aspecto encorvado de una persona con osteoporosis son el resultado del colapso parcial de vértebras debilitadas. La osteoporosis afecta a una de cada tres mujeres en México. Tan sólo en Estados Unidos, la osteoporosis daña a 28 millones de personas y contribuye a un estimado de 1.5 millones de fracturas de hueso al año.

Las hormonas estrógenos y la testosterona desempeñan un papel importante en la formación y mantenimiento de los huesos a través de la estimulación de las células osteoblastos tras la pubertad, la disminución de los niveles de estas hormonas, especialmente después de la menopausia, produce un menor crecimiento de nuevo hueso y un inferior mantenimiento de la masa ósea. En las mujeres, la menopausia se asocia con una disminución muy importante de la producción de estrógenos, los cuales a su vez tienen un efecto directo sobre la formación de hueso nuevo y sobre la regulación de pérdida de hueso. La caída brusca de los niveles de estrógeno en este periodo produce una aceleración en perdida de la masa ósea. En la menopausia prematura, a causa de la extracción quirúrgica del útero y ovarios, la pérdida de calcio en los huesos suele ser más acelerada.

Múltiples enfermedades o hábitos de vida pueden incrementar la pérdida de hueso ocasionando osteoporosis. La ingestión insuficiente durante varios años de calcio o de vitamina D, necesarios para una correcta mineralización, también puede producir una pérdida de la masa ósea.

En la osteoporosis, la parte interna de los huesos se debilita porque la microarquitectura interna del mismo se adelgaza, y en ocasiones se pierde en algunas partes calcio de los huesos. Además, el hueso se torna poroso, quebradizo y frágil. El debilitamiento de ellos los hace mucho más propensos a fracturarse. La osteoporosis causa fracturas en la columna, que provocan la disminución de estatura y  la cifosis dorsal conocida como “joroba de anciano” por acuñamiento de los cuerpos vertebrales, y finalmente alrededor de la octava o novena décadas de la vida, las fracturas de cadera.

Un estudio de factores de riesgo asociados a masa ósea baja en población mexicana reporta que la edad avanzada, la falta de ejercicio (actividad física) y tener muchos hijos son determinantes de una masa ósea baja, lo que los hace más propensos a padecer osteoporosis en el futuro. La osteoporosis es una enfermedad silenciosa. Una persona normalmente no sabe que la tiene hasta que se presentan fracturas o deformidades por las mismas. Las señales de alerta incluyen: huesos rotos, dolor en la parte baja de la  espalda o espalada jorobada. Además, al colapsarse las vértebras, la persona puede irse “encogiendo” con el paso del tiempo.

No obstante que las fracturas de columna son dolorosas y difíciles de cuidar, las fracturas más graves son las de cadera. La mayoría de ellas requiere una delicada y costosa operación quirúrgica que no asegura la perfecta recuperación del paciente; de hecho, el 20 por ciento de los pacientes que han sufrido una fractura de cadera fallecen en el primer año después de la fractura. Del resto, muchos quedan parcialmente inválidos y requieren cuidados especiales.

El diagnóstico de osteoporosis debe evaluarse por un médico haciendo uso de su historial clínico con exploración física y realizando un estudio de densitometría ósea y en algunos casos, radiografías. Por desgracia, las radiográficas regulares no detectan reducciones significativas del contenido mineral óseo hasta que se ha perdido el 30 por ciento o más de la masa ósea total.

En el tratamiento de la osteoporosis se requiere el empleo de fármacos formadores de hueso de origen no hormonal como el alendronato sódico. Otra opción puede ser la calcitoina en caso de que los suplementos de calcio en la dieta y el ejercicio en función del peso no funcionen para mantener la densidad ósea. En el manejo de este padecimiento, los bifosfonatos se convierten en la nueva era de tratamientos no hormonales para la osteoporosis, que por su especificidad, tiene pocos efectos colaterales y escaso  impacto sobre otros órganos. Son medicamentos adecuados para el tratamiento de los diferentes tipos de osteoporosis. El  ácido zoledrónico de cinco mg se administra por vía intravenosa en 15 minutos, una sola vez al año, es una nueva opción que libera a la persona de la rutina de tomar pastillas y de las complicaciones gastrointestinales.

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

 
 
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