En 2010 la cifra de analfabetas en el municipio de Puebla podría dispararse a más de 60 mil personas si los gobiernos y las instituciones no toman las medidas preventivas necesarias y si se carece de una verdadera unión entre las instancias educativas que vaya más allá de los discursos y los actos protocolarios.
Así lo señaló Jorge Pedrajo Hernández, director del Centro Universitario de Participación Social (CUPS) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), quien agregó que la capital poblana podría recibir a más de 20 mil migrantes expulsados por la pobreza de comunidades de Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Tabasco en el transcurso de los próximos dos años, todos ellos buscando una oportunidad de trabajo, pero sin saber leer y escribir.
Lo anterior tras la inauguración del Primer Encuentro Municipal de Atención al Rezago Educativo, que organizó el ayuntamiento de Puebla en el marco de la Primera Semana Municipal de la Competitividad, y al que acudieron representantes de la UAP, del Instituto Estatal para la Educación de los Adultos (IEEA), de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y de la Comuna. Las mesas de trabajo y demás actividades fueron inauguradas ayer por la edil Blanca Alcalá Ruiz.
En entrevista posterior, Pedrajo Hernández subrayó que, de acuerdo con el conteo que realizó el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI), el municipio de Puebla contaba con 40 mil analfabetas en 2005; sin embargo, será en el próximo censo de 2010 cuando se reflejen en las estadísticas los logros del programa “Apúntate”, que aplican en conjunto la UAP y la Comuna capitalina, el cual ha alfabetizado a más de 11 mil personas en los últimos cuatro años.
La meta de Apúntate para los próximos dos años será dejar a la capital del estado con menos de 20 mil analfabetas, y con las acciones de unidad y cooperación entre la UAP y el ayuntamiento dejar esa tendencia a fin de levantar en el corto plazo la “bandera blanca”, símbolo de que el municipio está libre de analfabetismo.
Puebla, ciudad de contrastes
En tanto, la alcalde de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, afirmó que en materia educativa la capital del estado es una ciudad de contrastes, pues tiene una de las mayores ofertas del país, desde el nivel básico hasta el superior; sin embargo, al tener la mayor concentración de población de la entidad también guarda la mayor cantidad de población analfabeta.
“Cuando hablo de competitividad también hablamos de una propuesta en educación; es totalmente integral. Atendemos a la población que no sabe leer y escribir; a la población que se quedó en el rezago educativo; mejoramos las condiciones escolares a través de mobiliario y acceso a tecnología de punta; aplicamos talleres escolares; ofrecemos capacitación continua y reforzamos la vocación de la ciudad con profesiones que la misma ciudad necesita”, subrayó.
Afirmó que esa cobertura no representa una carga para el municipio; por el contrario, dijo que su administración está aplicando lo que le corresponde, pues el servicio educativo es una responsabilidad de los gobiernos estatal y federal. Mencionó que el ayuntamiento puede ayudar a que los resultados que obtenga el estado en las evaluaciones nacionales sean mejores y se construya un ejercicio de sustentabilidad entre ambos niveles de gobierno.
“Estamos invirtiendo 50 millones de pesos en educación, como los convenios con “Únete”, la UAP, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Iberoamericana y con la SEP. Para el segundo año de gobierno será una cantidad similar; no podrá haber cambios diametrales, ya que nuestros números (presupuestales) serán conservadores”, destacó.
Finalmente, Alcalá Ruiz dijo que la Comuna otorgará facilidades para invertir en educación y en el resto de las actividades económicas, pero también anunció que se ordenará la edificación de nuevas escuelas, pues se determinará dónde sí y dónde no levantar espacios educativos.
Idioma, obstáculo para alfabetización de indígenas
Por su parte, el titular del IEEA, Hilarión Castañeda Domingo, afirmó que Puebla ocupa los lugares sexto y octavo a nivel nacional en analfabetismo y rezago educativo, respectivamente. Dijo que de acuerdo con datos del INEGI de 2005, cada año en Puebla se incorporan al rezago educativo más de 49 mil jóvenes, ya que desertan de la secundaria, reprueban materias y deciden no continuar. De ese total, 8 mil migran al extranjero, a otro estado o fallecen.
Agregó que esa misma estadística indica que en la entidad habitan 441 mil 600 adultos que no saben leer y escribir, de los cuales más de 60 mil tienen edades entre los 15 y 44 años, lo que significa que el estado padece un “analfabetismo joven”. El funcionario estatal admitió que las cifras de analfabetas no se reducen porque cada año se incorporan más adultos que no saben leer y escribir, que de los que terminan un curso en el Instituto Estatal para la Educación de los Adultos. Para resolver esos problemas, primero habrá que sacar de la pobreza y alimentar a la población más marginada, así como también crear un programa para prevenir el rezago educativo.
“Los encontramos en las comunidades indígenas, donde no hemos sido eficaces en el sistema escolarizado. Me atrevo a decirlo: no los estamos atendiendo en su lengua materna y no pueden comprender una clase en idioma español. Puebla es el cuarto estado del país en población indígena y tenemos más de 52 mil mayores de 15 años en condiciones de analfabetismo”, sostuvo.
–¿No deberían ser los instructores los que deberían instruir otras lenguas?–, se le preguntó. “Si hay una propuesta de educación indígena en primaria, pero habría que reforzarla. Es grave porque ya no debería haber analfabetismo joven; tenemos el 98 por ciento de cobertura en primaria. Es muy aventurado decir cuánto se reduce si le estoy diciendo que cada año incrementa en 27 mil el rezago educativo en el estado. Nosotros sólo podemos sacar del rezago a 19 mil; el año pasado egresaron 19 mil 350 del Instituto Estatal para la Educación de los Adultos”, respondió Castañeda.
–¿Qué está fallando? –se le insistió. “Hay varios factores. Como dato, el año pasado atendimos a más de 100 mil alumnos, para ser precisos fueron 100 mil 600 adultos. De esos, sólo concluyeron algún nivel de preparación 10 mil 357, menos del 20 por ciento. Hay una alta deserción. Los animamos, los convencemos y se inscriben, y no sólo eso, también les damos materiales. El problema es que tienen una serie de necesidades: el rezago educativo está asociado con la pobreza, y el adulto es padre o madre de familia que tiene que trabajar, no tiene tiempo para su preparación. Muchos laboran fuera de sus lugares de residencia, gasta tiempo en transportarse y cuando regresa no le queda tiempo para atenderse. Es multifactorial”, aseveró.