Durante la realización del Primer Encuentro Municipal de Atención al Rezago Educativo en el municipio de Puebla, Jorge Pedrajo Hernández, director del Centro Universitario de Participación Social de la Universidad Autónoma de Puebla, advirtió que en unos años podrían elevarse a 60 mil las personas en la capital que no saben leer o escribir o no concluyeron su preparación básica, la cual es una cantidad mucho mayor a la que había hace un trienio.
En ese mismo encuentro, otras autoridades dieron a conocer que cada año, en lugar de que disminuya, aumenta el rezago educativo, ya que unos 49 mil jóvenes pasan a engrosar las filas de la población que están en dicha situación.
Estos datos muestran que no están funcionando las políticas públicas destinadas a mejorar las condiciones de la población que no tuvo la oportunidad de ser alfabetizada o de concluir la primaria o la secundaria, y que tal situación plantea la necesidad de que se unan las instituciones de los tres niveles de gobierno a revisar lo que no ha servido, qué presupuestos se necesitan para atender el problema y fijar metas reales que puedan revertir dicho atraso social.
Lamentablemente no se observa de parte de todas las instituciones educativas el interés de revertir el rezago en cuestión, el cual es un problema que debería ser prioritario de cualquier gobierno, ya que si la población no tiene equidad en materia educativa no podrá tener acceso a mejores niveles de desarrollo humano, social, político y económico, y todos los presupuestos y programas que sean destinados al combate a la pobreza serán infructuosos.