La administración de las crisis recurrentes siempre ha estado por encima y lo habrá de estar en los próximos años, de los aspectos más estructurales y de largo plazo del desarrollo regional. Es de destacar que en las últimas dos administraciones federales el desarrollo regional muestra claramente rasgos de un contexto muy restrictivo.
El Plan Nacional de Desarrollo de Felipe Calderón contiene, al menos en el papel, un reconocimiento del desarrollo regional al precisar que “México no puede lograrse sin el progreso de cada una de sus regiones. Hoy en día, las desigualdades regionales de México hacen evidente que no todas las entidades y localidades se han beneficiado de la misma forma del proceso de inserción en los mercados internacionales ni de los profundos cambios que se han emprendido en México durante las últimas dos décadas”.
En los planes nacionales, sectoriales y regionales rara vez se contempla la evaluación de los planteamientos correspondientes. Hasta pudiera pensarse que los planes se formulan para que no sean evaluados. La evaluación de las políticas públicas es un ejercicio impostergable en un país con tantas carencias como el nuestro.
Este punto conduce a la necesidad de estudiar con detalle los mecanismos de financiamiento y de presupuesto de nuestro desarrollo regional.
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2009, destaca que los estados recibirán durante el ejercicio fiscal, los recursos relativos a convenios de coordinación en materia de descentralización y de reasignación, en función de la firma de los convenios respectivos entre la Federación y los gobernantes estatales; conforme a lo que establece la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, y podrán recibir recursos adicionales, resultado de los ingresos derivados de los excedentes de exportación de petróleo dependiendo de la evolución de los ingresos durante el ejercicio 2009.
A nivel nacional, en los últimos años, el debate legislativo no ha estado centrado en un plan de desarrollo sino sobre el presupuesto. Es importante destacar que en la cifra total del Gasto Federalizado hay 17 mil 355.7 millones de pesos cuyo propósito es el de impulsar el desarrollo regional a través de Programas Regionales, Fondos Metropolitanos, Fondo Regional, Fondo para Modernización de los Municipios, recursos para impulsar el desarrollo regional y las labores de fiscalización, así como para fortalecer la seguridad pública.
Adicionalmente al Gasto Descentralizado, en el proyecto del Ejecutivo se reportan recursos por 192 mil 765 millones de pesos para programas y proyectos de inversión para las entidades federativas, registrados en la cartera que integra y administra la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dicha cifra muestra una tasa de crecimiento del 52.4 por ciento con respecto al aprobado para el ejercicio 2008 por este mismo concepto.
En el contexto de la economía estatal, el peso que representan las transferencias de los recursos federales en el PIB es muy variado, incluyendo los recursos para programas y proyectos de inversión para 2009, oscilan en un rango que va del 4.8 por ciento a cerca del 30 por ciento. Entre los estados con más alta dependencia se encuentran los de menor grado de desarrollo económico, así para Tabasco representa el 28.9 por ciento, para Campeche el 23.4 por ciento, para Oaxaca el 21.9 por ciento, Chiapas el 21.5 por ciento, para Nayarit el 19.7 por ciento y para Guerrero el 19.3 por ciento. Es importante comentar que en los casos de Campeche y Tabasco el factor que incide, son los recursos para proyectos de inversión de la industria petrolera, debido a la infraestructura de comunicaciones y transportes y otros sectores que requiere esta actividad.
En el otro extremo se ubican las entidades federativas con mayor nivel de desarrollo industrial y económico, como el Distrito Federal, en el que el total de las transferencias federales representa el 4.8 por ciento del PIB de la localidad, para Chihuahua equivalen al 5.3 por ciento, para Nuevo León el 5.4 por ciento, para Coahuila el 5.5 por ciento y para Aguascalientes el 7 por ciento de su PIB.