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Viernes, 28 de noviembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 ENTREPANES 

Palabras grandes

 
ALEJANDRA FONSECA

Era de noche. Hacía frío. Reunidos varios amigos adultos, cuatro hombres y tres mujeres en torno a una chimenea en casa de uno de ellos, empezaron a contar sus cuitas. Tema inevitable: el amor. Y rompiendo las frases alegres, uno comentó con voz profunda, nostálgica: “Hace mucho que no me enamoro”. Los demás guardaron silencio. El intento de confesión obligaba a escuchar a Juan con respeto.

Continuó: “Al amor de mi vida la encontré hace 25 años. Y la dejé pasar. No fue mi esposa. Fue mi amante. Y la dejé ir argumentando que afectaba mi matrimonio. Pero no era verdad. Su hermana habló conmigo para que me distanciara porque no teníamos ningún futuro juntos. Ella tenía derecho a tener un hombre de tiempo completo en su vida. Y yo me fui sin chistar. Tan ligero... tan pendejo...” Bebió un sorbo de su copa. Se creó un silencio que invitaba a hacer confidencias.

“Yo he tenido varios amores. Si hablamos de el amor de mi vida, no sabría quién es. He amado tan de diferente manera a diferentes personas, que no sabría cuál”, añadió Julián.

Laura irrumpió: “Supongo que el amor de tu vida es la persona a quién más has amado con un mejor amor. Quizá te duró poco, quizá sigas con él. Pero es el que te ha hecho sentir mejor en la relación, que te hizo importante en su vida. Que te dejó una huella imborrable. Con el que has rebasado la intensidad, la serenidad, la compatibilidad, y todo lo que es el amor, tanto en cantidad como en calidad.”

“Yo creo en las almas gemelas, –dijo Beatriz. El amor de tu vida, quizá no tenga nada que ver con amarlo más o mejor. Tiene que ver con eso que completa tu mundo de tal manera que no lo puedes explicar con palabras. Va más allá. Es un ser con quien te encuentras en una misma dimensión y con el que vibras en el mismo tono. Irremplazable. Si se va, queda un hueco tan grande, que nadie, nadie vuelve jamás a llenar. Tiene que ver con un plano espiritual”.

Dicen que la mejor mujer es la que está contigo en ese momento”, sostuvo Pedro. Yo así lo creo”. “Igual yo”, afirmó Judith. “Si estás con alguien que no te mueve para nada, el que se engaña y pierde el tiempo eres tú.”

“Pues yo les voy a platicar algo”, inició Javier: “He vivido el amor intensamente. He disfrutado todo tipo de experiencias. He amado. Sí, he amado a algunas mujeres. A varias. Lo que pasa es que hace dos meses vivo una relación como nunca la había tenido antes. Y tienes razón Laura, ha rebasado todo lo que pude haber vivido antes y aun lo que esperaba yo vivir. Yo que me preciaba de conocerlo todo, lo que esta mujer me hace sentir, lo que estoy aprendiendo con ella, nunca lo imaginé. También tú Beatriz, tienes razón: Hay algo más allá en esta relación. No se ha limitado a las decisiones de ella y mías. Todo confluye. Hay conjura. Y ahora que lo mencionas, lo de “tu alma gemela” tiene sentido. Ahora puedo decir que esta mujer es el amor de mi vida...”

“¿Ya te diste cuenta de lo que estás diciendo?,” le preguntó Laura a Javier. “¡Esas son palabras grandes...!”

 
 
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