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Jueves, 27 de noviembre de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala - Cultura
 
 

San Vicente Xiloxochitla es la capital del taco de canasta, asegura Arturo González

 
TERE RAMIREZ OJEDA

Uno de los alimentos más populares de México se convirtió desde hace más de medio siglo en el sustento económico de la mayoría de las familias de San Vicente Xiloxochitla, comunidad que pertenece al municipio de Natívitas. Los comerciantes han logrado que su lugar de origen sea reconocido por los pueblos aledaños como “la capital del taco de canasta”.

Todas las mañanas, Arturo González Méndez, de 27 años de edad, al igual que cientos de taqueros, sale de su hogar pedaleando su bicicleta para llegar hasta su punto de venta, regularmente se hace una hora de camino y se instala frente a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Comenta que otros de sus familiares, amigos y conocidos que no encontraron un espacio para comercializar su producto en Tlaxcala, se van en camionetas o en transporte público a lugares más retirados como el Distrito Federal, Puebla e Hidalgo, pero no olvidan sus instrumentos de trabajo que son su bicicleta, una canasta forrada con hule azul y frascos de salsas verde o roja,

Esos taqueros –dice– viajan al iniciar la semana y viven en otros estados, pero los fines de semana invariablemente retornan a Xiloxochitla para convivir con sus seres queridos.

Sin embargo, esa tradición que data desde la década de los cuarenta y que fue ideada por un grupo de habitantes que tuvieron necesidad de allegarse de recursos para sostener a sus familias, ha trascendido a casi todas las entidades de la República mexicana e incluso a Estados Unidos.

“De esto (del taco de canasta) vivimos la vida (sic), es un trabajo y una tradición que siempre hemos tenido; a quienes no nos gusta estudiar, nos ganamos la vida con este trabajo, no da para mucho, pero sí para comer”, asegura Arturo quien ha dedicado 15 años de su existencia a esa actividad comercial.

Recuerda que cuando tenía 12 años de edad, le comentó a su padre, que también es taquero, que se iba a la ciudad de México con un familiar a vender tacos, porque ya no quería asistir a la secundaria, desde entonces se gana así su propio dinero; sin embargo, se regresó a los pocos años porque no le redituó como él esperaba.

Actualmente está casado y tiene una hija de 4 años de edad, y aunque aprecia su forma de ganarse la vida, afirma que no le gustaría que sus descendientes continúen con esa tradición. “Estoy muy agradecido con mi trabajo porque me da para comer, pero no me gustaría que mi´ja se dedicara a esto, quisiera que estudiara y trabajara de otra manera, pero si no se puede, no puedo obligarla, ella decidirá”.

Ese deseo lo argumenta con las desventajas que tiene su actividad laboral; levantarse muy temprano para emprender el viaje desde su pueblo que se localiza a unos 7 kilómetros de Natívitas, accidentes automovilísticos en lo que han fallecido atropellados algunos de sus conocidos, el frío, el calor o la lluvia y “regresar a veces sin vender casi nada”.

Pero refiere que cuando le “va bien” vende toda su carga que son 150 taquitos de papa, frijol y chicharrón, aunque otros de sus compañeros también hacen de carne, mole verde y adobo, para “darle variedad a los clientes”.

–¿Qué hecho ha sido el más desagradable de su trabajo?

–Las caídas de la bicicleta que he tenido, cuando estaba más chavo y trabajaba en México me caía un resto de veces con todo y frascos (de las salsas) y la canasta con los tacos, el frasco se quiebra y todo se echa a perder”, comenta. Admite que le sucedía por ir volteando cuando se encontraba en el trayecto a una jovencita atractiva o por distracción.

También reprocha a las autoridades gubernamentales por los malos caminos y el escaso o nulo espacio en las carreteras para los peatones y bicicletas; eso provoca que haya accidentes, que en ocasiones tienen resultados fatales.

 

Tacos para compartir

Los habitantes de San Vicente demostraron una vez más que tienen espíritu emprendedor al  instituir la Feria Nacional del Taco de Canasta desde 2005, con ello no sólo han logrado atraer turismo y trascender en otros estados del país, sino establecer una fecha de convivencia y fiesta para sus habitantes.

Esa celebración se realiza el primer domingo de diciembre y es en honor a los taqueros quienes acuden a la iglesia a agradecer a San Vicente “todas las bendiciones que les ha dado”.

Desde que decidieron organizarse para compartir la alegría y satisfacciones que les ha dado su trabajo, llaman a San Vicente el Taquero Celestial, auque la fiesta patronal es el 22 de enero.

En esta ocasión, la Feria del Taco de Canasta se celebrará el próximo 7 de diciembre, desde el primer año los habitantes han superado las expectativas, pues reparten más de 20 mil taquitos y reciben visitantes de casi todos los estados del país.

Al menos el 50 por ciento de la comunidad, que tiene una población aproximada de 5 mil habitantes, se dedica a vender tacos de canasta, pero no todos regalan taquitos ese día, sino que integran una comisión que además de encargarse del baile y otros eventos, organiza a quienes quieren regalar entre 500 y mil taquitos por familia.

La intención es compartir con amigos y visitantes el sabor y tradición de este alimento hecho con pequeñas tortillas sazonadas en aceite y rellenas de frijol, papa y chicharrón, entre otros guisos.

Ese día los taqueros desfilan unos tras otros pedaleando sus bicicletas y cargados con sus vistosas canastas forradas con hule azul, el espectáculo concluye en el centro de San Vicente donde reparten a los comensales todos los taquitos que puedan comer, con ello confirman que a pulso se han ganado el mote de ser la capital del taco de canasta.

 
 
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