La familia mestiza se encuentra reunida sobre la Ribereña, pues la noche del viernes oyeron lo que los especialistas dijeron que ocurrió con la caída del avión que se cayó llevándose de corbata a varios funcionarios del gobierno que gobierna el país y a los que se les hicieron muchos homenajes.
El Margarito Pérez de Zacatelco no sale de su asombro, porque lo que escuchó en la telera, ahora lo está leyendo con sus propios ojos y dice: Pos si así están los que tienen la responsabilidad de llevar y traer a los funcionarios, los delincuentes de la delincuencia organizada no tiene de que preocuparse.
El Tránsito de Altigüecha le dice que no se vale que diga lo que dijo, porque los choferes del avión tenían todo en orden aunque no tuvieran mucha experiencia en manejar ese tipo de aviones, pero como se dice en la chofireteada, el que maneja un carro puede con un camión, un tráiler o un autobús, porque todo es lo mismo.
Ese es el problema, dice el Jicoténcal Cortés, porque es de preocuparse que se contrate a cualquier gente sin que tenga las credenciales suficientes para hacer su trabajo, pero esto se parece mucho a ese comercial que pasan en la televisión de un médico que compra su título y terminan diciendo: denúncialo.
La Sábila dice que no hay de qué preocuparse porque así los malos no se meten con los buenos, porque saben que ellos mismos no tiene el cuidado de cuidarse y, por lo tanto, les pasa lo que al Escuadrón 201 cuando llegó a Europa y los del eje fueron informados de su presencia. Dicen que dijeron: no se preocupen esos se caen solos.
El Tránsito considera que el diálogo sostenido entre el piloto y copiloto muestra el grado de identificación que tenían entre ellos, pues no era necesario recurrir a toda esa verborrea técnica, pues se ve que eran bien cuates y suplían la técnica con la confianza y la familiaridad del lenguaje coloquial.
El Margarito dice que por eso no está bien que el embajador de Estados Unidos se meta en lo que no le importa y antes que los mexicanos le dijeran al pueblo qué había pasado, se puso de metiche a informar. Por eso es que tuvieron que soltar toda la sopa.
Los gringos no entienden la técnica mexicana y queriendo hacer un favor el embajador de los gringos dijo que no había atentado, ni nada de que desconfiar, sino que todo fue producto de una falla técnica que a él se lo había dicho el especialista que contrató el gobierno mexicano, pero como era su cuate se lo dijo primero a él.
Madruguete, obliga a hacer pública conversación
Eso es lo que llevó a que se tuviera que hacer pública la conversación de alto nivel que sostenían el piloto y el copiloto en el momento que se meten en problemas y del que no pudieron salir, no por falta de entendimiento o capacitación, sino porque el viento los alevantó muy rápido, destaca la Sábila.
Por la forma en que hablan entre ellos se ve que eran bien compas y eso hay que reconocerlo, dice el Tránsito. Todos los de los sitios de taxis del estado se encuentran grabando ahora sus conversaciones para que queden para la posteridad y no digan que no eran los mejores de la pradera.
El Jicoténcal considera que la falta de un lenguaje técnico es lo que hace que no se puedan entender los códigos que se requieren entre los pilotos y los controladores aéreos que son los que dicen cómo estacionarse en el aire y esperar su turno para aterrizar. Ahí estuvo la complicación porque los controladores no manejaron bien el lenguaje.
La Sábila propone que se reúnan con los líderes de los taxistas, pone manos a la obra y en menos que canta un gallo ya tiene a tres de los especialistas más connotados en la navegación de los caminos del estado mejor comunicado y quienes dominan la terracería, los distribuidores y los puentes inteligentes.
El Jicoténcal dice que les va a leer un informe de alto nivel y quiere que ellos le den su opinión de expertos y se arranca con su ponencia:
Piloto: Órale la turbulencia de éste
Copiloto: Ay güey
Piloto: Ay cabrón
CAM: Qué pasó Moti
Copiloto: Ay cabrón
Piloto: Ay, ay
Piloto: Álvaro qué hacemos Álvaro
Copiloto: Déjamelo, déjamelo, déjamelo, déjamelo
Piloto: Tuyo Álvaro
Piloto: Hijo de tu puta madre
Piloto: Nooo Álvaro.
Copiloto: Diosito
El líder de los chofiretes del centro comercial considera que a lo que se refieren los compas es que había mucho tráfico y buscaron como cortar el camino para que no se le hiciera tarde a los clientes, lo más seguro es que se encontraron con un embotellamiento del que al querer salir rápido se metieron en un tremendo bache.
Ay güey, está peliagudo
El segundo y tercer párrafo tienen una gran similitud en su significado, dice el líder de los choferes de las afueras de un hospital. Cuando uno dice eso de ay güey o ay cabrón, significa que el asunto está peliagudo por lo que hay que mantener la calma para no jetearla, sin embargo se denota que el asunto se complica después.
El cuarto, quinto y sexto párrafos, sin duda, afirma el líder de los Portales, se trata de una solicitud expresa de información específica para hacer frente al problema que no está resultando como uno se imaginaba y que obliga a poner atención porque no se sabe de donde sale el problema, si es del motor o de las llantas del aereonave, de ahí que el ay ay ay, es algo así como: está peliagudo, pero no me va a aguantar.
Lo que lleva que el siguiente párrafo refleja la confianza que se tienen ambos dos compañeros, considera el líder de los del centro comercial y agrega que al preguntar uno qué hacemos, el otro inmediatamente se pone a buscar en los manuales el proceso de certificación que indica lo que hay que hacer en caso de no entender qué pasa.
Pero es notoria la experiencia que tiene uno de los dos, destaca el del Portal, al considera que al decir: “déjamelo”, se muestra que los dos tenían experiencia futbolera y conocían el código del perro Bermúdez, ya que asume la responsabilidad para sacar el toro de la barranca, lo que le lleva a hacer las cosas de manera inconsciente, pero rápido y que explica el siguiente párrafo.
–¿Por qué dice eso que dijo?–, pregunta el Margarito.
–Los líderes en conjunto gritan: tuyo, era tuyo, lo tenías y lo dejaste ir. Eso no puede significar más que al tomar el control algo falló y no se pudo con el paquete, lo que le lleva a generar un reclamo directo y enérgico.
Ahí es donde ocurre un rompimiento en la relación entre los dos compañeros, pues es de notarse que le dice noo, como queriendo aclarar que no habían quedado en eso.
Uno había pedido, el otro había accedido, pero al no tener la fuerza suficiente lo había dejado ir.
Y sin duda que ello lleva al cierre que tiene la conversación. Ya que no hay nada que hacer, lo mejor es dejarlo en la mano del “jefe”.