Este municipio tiene diferentes rostros y lecturas en torno a la calidad y nivel de vida de los habitantes. Por ejemplo, hace poco una importante calificadora emitió un diagnostico en donde consideró la economía de Atlixco como “débil y con indicadores de riqueza inferiores a los estándares de riqueza nacional e internacional”.
Sin embargo, los datos recientes del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) ubican a este lugar entre los mejores librados en Puebla, y en el país, cuando refieren los criterios de índice de pobreza. Más claro: “Atlixco es una mezcla del desarrollo de las cosas, con el poco desarrollo humano”, asumen expertos.
Pedían nuevos tiempos
A finales de los años ochenta, y los primeros cuatro de los noventa, Atlixco estaba encerrado en un círculo ‘vicioso’ desde el punto de vista comercial, indica un estudio llevado a cabo por académicos locales, quienes desde hace varios años observan cuidadosamente el progreso del municipio
Diagnostica el texto: “las viejas historias de personajes remiten a la total falta de apoyo del entonces cacique, Eleazar Camarillo Ochoa, para obtener el permiso de instalarse aquí sin ningún problema”.
Las difíciles barreras puestas, como condiciones de arranque de un negocio de gran envergadura, impidieron la llegada de opciones comerciales y la crisis económica acentuada por el cierre de las fábricas textiles, consideradas décadas atrás sinónimo de emporio y de control político, evidenció la necesidad de tomar otros caminos, expone el análisis. “La migración a Estados Unidos fue parte de una oleada inevitable, y al mismo tiempo válvula de escape social, y entonces bajo ese ciclo la circulación del dinero entre el comercios y lod habitantes del mismo lugar resultó la constante por años”.
La muerte política y física del ex líder de la Confederación Regional de Obreros Mexicanos (CROM) en 1999 y también “el fresco empuje de una sociedad nacional por nuevas formas de gobierno y de hacer política, en donde Atlixco no estuvo fuera de esa realidad porque en 1996 gana por primera vez la presidencia municipal un partido diferente al PRI, marcaron el despegue comercial en la zona”.
De forma coincidente, o como para confirmar los diques puestos por Camarillo Ochoa, tras la desaparición del ex cacique, llegaron todo tipo de empresas a Atlixco. Recordamos las “ofertas” del ex alcalde Salvador Escobedo, primer panista en el gobierno, a los coreanos para instalar maquiladoras, como Kukdong, con resultados económicos a corto plazo y con experiencias laborales y policiales. Exitosas para los empresarios en el primer caso; y de pánico y desaprobación en el segundo para la mano de obra.
Es decir, con las “nuevas formas de hacer gobierno, Atlixco quedó instalado en la globalización, cuyo acto último fue la llegada de Aurrerá, perteneciente a la cadena Walmart, la más importante del mundo en su ramo”.
Y así, con la “apertura”, lograron colocarse en la mente y en los bolsillos de los vecinos: zapaterías de cadenas importantes como Pakar y Real; tiendas departamentales: Rodríguez y Milano; Farmacias: del Ahorro, Similares, Guadalajara; supermercados para la clase media provenientes de Izúcar: Super Martha y el desaparecido Super González.
En el aspecto turístico y gastronómico, los restaurantes mostraron un notable crecimiento: llegó para quedarse en la ciudad Domino’s Pizza, la Antigua Taqueria La Oriental e Italian Coffee.
Por otro lado, familias locales como los Hidalgo, Ponce y Saldaña, las dos primeras de extracción panista y la otra priista, deciden competir con las grandes cadenas y tuvieron ya la oportunidad de expandir sus negocios. En el primer caso, con una empresa de multiservicios, desde farmacias, inmobiliarias y hasta escuela de manejo; en el segundo las tiendas de ropa; y en el último, poseen el lugar más importante para hacer ejercicio y abrieron un hotel y restaurante de gran inversión monetaria.
“A pesar de este boom comercial, el nivel de los empleos generados no cumplió con las expectativas de la mayoría de los profesionistas y de familias quienes buscaron mejores oportunidades fuera del municipio, del estado y del país”, asiente el documento. Aunque, reconoce, existen esfuerzos locales en busca de equilibrar esa serie de referencias. “Uno de ellos, el exitoso nacimiento y avance de los viveristas –de hecho es considerada la actividad más importante–, junto a los esfuerzos de empresas medianas regionales, sobre todos comercios, sin olvidar a los cerca de 30 mil migrantes quienes también aportan recursos”.
La libre competencia no es la solución
Jesús Ponce Martínez era regidor de Industria y Comercio en el último trienio panista. Y como pequeño empresario de comida lanzó una pregunta: “¿qué hacer para no perder en algo que no podemos evitar?”
“De entrada partimos de algo: no hay que asustarse por la aparición de las empresas transnacionales, asunto que tampoco podemos evitar; pero en cambio, sí poner las reglas de su llegada. En esto, el gobierno no podrá cerrar los ojos y mantenerse inerte ante la realidad ya existente. No vale quedarnos callados porque sería un error creer que éste es un problema lejos del alcance de la autoridad municipal. Este nuevo panorama económico en Atlixco es un asunto para perder o ganar”, consideró.
Aclaró: “puede ser así: instalar una empresa de las llamadas ancla y patrocinar la construcción de locales listos para venderse o rentarse a precios accesibles a los comerciantes de la ciudad. Eso no ocurrió, por ejemplo, con Bodega Aurrerá; comprar ahí con 600 mil pesos un área, y con futuro incierto, está complicado”.
A pesar de todo, añadió Jesús Ponce, la llegada de las empresas nacionales y extranjeras tiene el lado positivo: “si sabemos aprovechar la coyuntura, el fiel de la balanza puede inclinarse hacia la creación de un polo de desarrollo económico y turístico en la región”.
“¡Imagínate!, con toda esa estructura comercial, de servicios, de diversión, y con las ventajas geográficas, no sólo tendremos aquí a turistas y visitantes de la capital y de otros estados, como sucede actualmente, también de Izúcar de Matamoros y de parte de la mixteca, quienes estarían felices de quedarse aquí y no viajar hasta Puebla”.
Las cifras contundentes
El INEGI ofrece información de Atlixco: durante el último decenio la participación de las personas económicamente activas en el municipio presentó una tasa de crecimiento del orden del 5 por ciento; la Población Económicamente Activa (PEA) está concentrada en el sector terciario (comercio, transporte y turismo) con un 50 por ciento de éste, seguido por el primario (agricultura) con el 28 por ciento, quedando en tercer puesto el secundario (manufacturas) con el 21 por ciento.
Además, detalla la oficina federal, Atlixco presenta una PEA del 33 por ciento, concentrándose el 74.65 por ciento de éste en la mancha urbana, el 3.5 por ciento en San Jerónimo Coyula y el 3.9 por ciento en la población de San Pedro Benito Juárez. El restante 17.45 por ciento corresponde a todas las juntas auxiliares.
“El 17 por ciento de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo; el 55.1 por ciento alcanza de 1 a 3; mientras el 13.5 por ciento logra de 3 a 5 y por último, sólo el 8.8 por ciento tiene acceso a más de cinco salarios mínimos”, confirma la dependencia.
El municipio cuenta con aproximadamente 112 mil habitantes, según el último censo del INEGI. En general, el diagnóstico y el equilibrio son favorables en término de medición de pobreza.
“Con un índice de –.0948 por ciento, Atlixco ocupa el lugar 208 de marginación entre los 217 municipios de la entidad. Además, alcanza el sitio mil 947 entre los 2 mil 445 ayuntamientos del país en ese rubro”.