En Puebla, entre 5 y 7 por ciento de los niños en edad escolar (cinco a 12 años) padecen de estrés, principalmente por las exigencias educativas y familiares, señaló Hilda Tovar, psicóloga clínica del Hospital del Niño Poblano.
En entrevista con La Jornada de Oriente, la especialista en psicología infantil explicó que dicho trastorno se manifiesta por una serie de situaciones como pérdida de un ser querido, problemas familiares, presiones escolares y dificultad para socializar.
Según Hilda Tovar la presencia del estrés en los niños es cada vez más frecuente, pues los padres de familia los quieren convertir en adultos rápidamente y les exigen una madurez que no va acorde con su desarrollo. Las escuelas también contribuyen a ello, porque se les satura de actividades y de tarea.
Carl Honoré, autor del libro Bajo presión, que aborda el tema del estrés infantil, coincide con Tovar González respecto de que son los padres y la escuela los principales causantes del estrés en los infantes.
El escritor canadiense señala: “los padres se encuentran bajo presión y sienten el empeño de empujar, modelar y perfeccionar a los niños con una energía sobrehumana para darles lo mejor de todo y hacerlos al mismo tiempo los mejores para todo, al grado de sobrecargarlos de actividades y controlarlos al milímetro”.
En esta misma tónica, una investigación del psicólogo David Elkind, especialista en desarrollo temprano de la Universidad de Tufts, Estados Unidos, publicada en la revista de medicina virtual Intramed, indica que “existe una tendencia a contaminar el mundo infantil con el estrés del adulto, y de llenar su agenda con actividades extraescolares”.
De acuerdo a Elkind algunos jardines de niños y colegios cada vez incorporan más horas académicas o actividades como computación, futbol e inglés en su currículum por presiones de los padres. No obstante, señala, esto en lugar de estimular al infante, lo estresa.
“Nuestro preescolar solía ser de jornada simple. Hace pocos años, tuvimos que convertirlo en doble turno, y agregar horas de inglés. Los chiquitos de cinco o seis años cada vez deben rendir exámenes más difíciles para ingresar en buenos colegios bilingües. Hoy la escuela debe ofrecer todo: talleres de arte, música, deportes. No se piensa en las necesidades de cada niño en particular. Algunos pueden estar satisfechos con tantas ofertas, pero a otros les viene bien ir a su casa y estar tranquilos”, explica.
Los psicólogos Elkind y Tovar coinciden en que padres y escuelas deben instaurar actividades y tareas que estén acordes a las edades y capacidades de los niños.
David Elkind es más enfático sobre la solución para disminuir la ansiedad en los niños: “Veo a muchos menores exigidos, que desfilan por psicopedagogas y maestras particulares, cuando en realidad una posible solución sería cambiarlos a colegios menos exigentes, de jornada simple. Hay que mirarlos y cuidarlos más, dejarlos jugar sin tanto horario”.
Hilda Tovar indicó que es muy “incómodo” vivir con ansiedad porque esto limita las relaciones interpersonales, por eso, recomendó que cuando los padres detecten síntomas como baja autoestima, dolores de cabeza, aumento de palpitaciones y dificultad para relacionarse con los demás en sus hijos, los canalicen a un centro de psicología para que los especialistas detecten la causa de la ansiedad y en base a ello, se les adscriba un psicofármaco o se les canalice a una terapia.