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Viernes, 14 de noviembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Política
 
 

La revolución institucionalizada del PRI, un mito, opina investigador de la UAP

 
JAVIER PUGA MARTÍNEZ

La revolución institucionalizada, bandera que enarboló el PRI durante los más de 70 años que ocupó el poder en México fue “un mito”, afirmó David Gerald Lafrance Howells, investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Puebla, quien agregó que el tricolor “usó cínicamente” los ideales democráticos por los que más de un millón de mexicanos murió en la segunda década del siglo 20, para convertirlos en algo inalcanzable.

El investigador, junto con otros estudiosos de ese movimiento armado, inauguró ayer el primer coloquio “La Revolución Mexicana”, que organiza el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) del ayuntamiento de Puebla en el museo Casa de los Hermanos Serdán con motivo del 98 aniversario de esa guerra civil, que continuará con sus actividades este día.

En entrevista con La Jornada de Oriente, aseguró que la revolución mexicana no cumplió con la definición tradicional de “revolución”, pues no hubo cambios estructurales de fondo en las instituciones del país y se enfocó más en la confrontación violenta.

Lo que originó ese movimiento fueron la miseria, el hambre y la marcada desigualdad social en la mayoría de la población, tal como ocurre ahora, donde el 50 por ciento de la población está sumergida en la pobreza, pero Lafrance Howells prefirió no opinar si es necesaria una nueva revolución. “Casi todo quedó igual, pero una manera de cambiar es aumentando la democracia, que la gente tenga voz para los problemas del país. Es difícil, pero los grupos económicos y políticos deben reducir su poder”.

Dijo que legados revolucionarios, como la Constitución, siguen vigentes, pero se puede aprender más de los errores que se han cometido durante y tras la revuelta. En ese sentido, afirmó que el PRI dejó un legado “muy negativo para México”.

“Creo que es muy difícil para una institución con más de 70 años autoreformarse. La revolución institucionalizada es un mito. Veo una cultura política establecida por el PRI, pero desgraciadamente el PAN y el PRD son parte de la misma cultura. Hay diferencias, pero no son grandes, todos son parte de lo mismo y al llegar al poder, en el caso del PAN, el comportamiento es similar al que tuvo el Partido Revolucionario Institucional”, aseveró el investigador.

Lamentó que celebraciones como el 18 y el 20 de noviembre sólo son para recordar a los héroes y para colocar ofrendas florales, pero algunos ideales de la revolución mexicana deberían ser practicados por la clase política local.

“Más igualdad económica y más democracia en los municipios; debe haber menos cacicazgos a nivel local. Se deben mejorar los servicios públicos, educación, programas de salud pública, pero también la concientización de los mexicanos: es importante que paguemos los impuestos, por ejemplo, en vez de colgarnos de diablitos, paguemos la luz. Las personas comunes y corrientes debemos estar concientes de que se pueden hacer cosas más sencillas que una nueva revolución: pueden empezar por tirar la basura en su lugar”, finalizó.

 
 
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