Los productores de maíz malgastan al año hasta 450 millones de pesos y pierden una tercera parte de su cosecha, debido a que compran fertilizantes y semilla innecesaria por falta de tecnificación y sus bajos ingresos les impiden construir almacenes adecuados, diagnosticó el secretario de Desarrollo Rural (SDR), Alberto Jiménez Merino, al participar como ponente en el Primer Simpósium Internacional “Sobre el Maíz y la Tortilla”.
El rudimentario procedimiento de cultivo, recolección y acopio de maíz que todavía se utiliza en Puebla, aunado al alto consumo de combustibles, provocó que el precio de la tortilla casi se duplicara este año, afirmó el funcionario.
En su ponencia “Puebla, cuna del maíz en el mundo”, Jiménez Merino llamó a estudiantes y académicos de las universidades, así como a los integrantes de la iniciativa privada, a descubrir la potencialidad del agro poblano, el cual concentra su producción en el cultivo del maíz.
El funcionario estatal reconoció que uno de los principales problemas que se enfrentan al trabajar con los campesinos del estado, es su negativa a abandonar el procedimiento de cultivo y cosecha que se aplica en la entidad desde que surgió la actividad agrícola en la época prehispánica.
“No decimos que los métodos que utilizan la mayoría de los agricultores estén equivocados, lo que pasa es que las circunstancias que rodeaban al campo son diferentes a las de ahora”, argumentó.
En una de las salas del Museo de Arte Popular Religioso Poblano, que se ubica en la calle 3 Norte número 1203, precisó que son siete los problemas que enfrentan los productores de maíz: bajos ingresos; reducido tamaño de parcelas, bajos rendimientos, poca tecnificación y altos costos de producción; reducidos volúmenes de producto, poca transformación, ausencia de primeros procesos y poco acceso a mercados.
En la lista de obstáculos también mencionó una producción tradicional, alto movimiento de tierras, desperdicio de recursos, pérdidas de suelo y agua; poca utilización de semillas mejoradas; escasa oferta de servicios técnicos integrales; así como altas mermas en el almacenamiento.
Necesario, diversificar 50 por ciento de los cultivos
Cinco son las políticas públicas que promueve el gobierno del estado para combatir el atraso que enfrenta el campo poblano, afirmó el titular de la SDR: “Evitar el uso de granos para la producción de biocombustibles, rechazar el uso de transgénicos, promover la reconversión productiva y actualizar el paquete tecnológico”.
Respecto a la propuesta de reconversión del cultivo, el funcionario puntualizó que en Puebla se siembran 600 mil hectáreas de maíz, de las cuales 300 mil requieren de otras opciones, debido a que carecen de potencial para la producción de ese alimento al reportar rendimientos inferiores a los mil 500 kilos por hectárea.
“Estamos orientando a la gente para que pueda tener un mejor ingreso, por eso nos reunimos con ellos y les sugerimos la siembra de otros productos, para demostrarles que el maíz no es la única opción que tienen”, agregó.
Otra de las estrategias que las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Rural aplican con el fin de elevar los rendimientos y bajar los costos de labranza, consiste en actualizar el paquete tecnológico.
Los integrantes de la SDR trabajan en determinar las cantidades y los tipos de semilla adecuados para cada zona de cultivos. Además, realizan análisis químicos en el suelo, con el fin de conocer los nutrientes que requieren.
“Siempre habíamos fertilizado a tantiometro (sic), pero hoy se recurre a los análisis químicos para ver qué contiene el suelo y saber con precisión qué le hace falta”, aseveró Jiménez Merino al informar que con la aplicación de esas estrategias los campesinos ahorrarán entre 350 y 450 millones de pesos anuales, “que hoy se tiran en semillas y fertilizantes inadecuados para las necesidades de la tierra”.
Pierden campesinos mil pesos por hectárea debido a errores en siembra
Los errores que se cometen durante la siembra provocan que los campesinos pierdan mil pesos por hectárea plantada, así como dos mil 200 kilos de tierra fértil. “Movemos mal la tierra y matamos los terrenos, al retirar las piedras de tierra y hacer surcos incorrectos”, apuntó Jiménez Merino.
A eso se le suma las mermas de hasta 33 por ciento del volumen de la cosecha, por carecer de lugares adecuados para el almacenaje del maíz.
“En el sur del estado hay depósitos que se hacen de varas con lodo y techos de palma donde guardan la mazorca y el maíz. Entre gorgojos, humedad y hongos, calculamos que estamos perdiendo casi un tercio de lo que estamos almacenando, lo cual empeora si no se seca el maíz adecuadamente”, abundó.
El excesivo consumo de combustibles, problemática de la tortilla
Cerca de 30 por ciento del costo de producción de la tortilla se destina al consumo de leña, petróleo y gas, necesarios para su elaboración, debido a que existe una escasa tecnificación de los establecimientos que se dedican a la elaboración y venta de ese alimento.
“Se esta consumiendo el doble de leña de la que se tiene que consumir, tenemos que disminuir la utilización de esos combustibles”, señaló Jiménez Merino.
Por último, expuso que la cadena del maíz en Puebla requiere 18 innovaciones tecnológicas para mejorar la utilización y precios del producto, entre las cuales se encuentran cosechadoras para superficies mínimas, enlatadoras de granos y pozole, envasadoras de elote, módulos de producción de harina, transplante para ahorrar agua, técnicas de producción intensiva de huitlacoche, desgranadoras, equipos para la elaboración de hojuelas y maquinarias para la labranza mínima.
“Tenemos que voltear a la tecnología, empezar a ver qué se utiliza en otras partes del mundo, es un proceso indispensable, sobretodo, tenemos que ver cómo podemos acceder a esas tecnologías, por eso es indispensable la participación de las universidades, los investigadores y los integrantes de la iniciativa privada”, concluyó.