Más que como un espectáculo musical, los integrantes de la compañía Teatro PHI conciben su puesta en escena Auch! como un juego de ritmo, coordinación, humor y sobre todo como un juego que pretende demostrarle al público el potencial de objetos comunes como escobas y sartenes en la creación artística. Luego de Stomp de Estados Unidos y Mayumana de Israel, la agrupación chilena es parte de la tercera generación de la técnica body percussion, pero con el toque latino de la comedia que le llega no sólo de su origen geográfico sino de la formación profesional de sus miembros.
A diferencia de otros proyectos similares en el mundo que se integran por músicos o bailarines, Teatro PHI está formado por actores y actrices que en el camino han experimentado y aprendido sobre la creación musical. De esta forma, la técnica básica de este tipo de espectáculos se ha visto enriquecida con el trabajo físico e intelectual propio de un actor, cuenta Josep Ramió, y enfatiza asimismo que todos los sonidos son producidos en vivo y sin ningún apoyo de pista pregrabada.
“Para nosotros los ritmos mismos no eran importantes, al principio, sino la puesta en escena. Cómo lo poníamos, cómo nos movíamos y cómo sentíamos estos movimientos. La gente que lo ve no sabe lo que está pensando uno en el escenario, pero, por ejemplo, hay una parte donde todos estamos pensando que tenemos cara de poker; como si estuviéramos jugando poker. ¿Cachá?”, dice Ramió entre risas y recurriendo a un chilenismo para asegurarse de se hayan comprendido sus palabras.
A la par del aprendizaje musical, cada uno de los miembros de PHI ha sufrido una evolución clownesca y encontrado las herramientas actorales que les permitan en cada función acercarse un poco más a phi, la proporción áurea, la letra griega sinónimo de perfección. Esas mismas herramientas son las que les ayudan a crear un diálogo con sus cuerpos y no recurrir tanto a las palabras sino a un lenguaje no verbal que hace su espectáculo universal y para todas las edades.
Lo cotidiano convertido en musical
Mientras Ramió y Alejandra Castro platican sobre las características de la compañía y su historia, el resto del equipo continúa creando los instrumentos que utilizarán en su presentación de este viernes 14 de noviembre a las 17 y 19:30 horas en el Teatro Principal, dentro del marco del Festival Internacional de Puebla y traidos a la ciudad por la compañía Desempleados en escena.
Josefina Yáñez, David Olivares, Leys Saleh, Angel Cristi, Diego Sepúlveda y Ariel Valenzuela dan los toques finales a algunos de los objetos que más tarde producirán música. Así como en la parte artística, todos los miembros de la compañía han desarrollado sus habilidades de lauderos con base en la experimentación, ya que todos participan desde el primer paso en el proceso de fabricación de los instrumentos.
En una esquina del teatro descansa un par de percusiones recién construido que consisten en varios tubos de PVC que serán golpeados con chanclas de playa. De otra esquina, Ramió levanta un tubo de diámetro menor y produce un sonido idéntico a un didgeridoo australiano.
Cerca del proscenio, Castro muestra un par de tambos de plástico que no han sido modificados en lo absoluto, así como unos palos de escoba forrados de un naranja fosforescente que con luz negra buscarán impresionar al público. “Lo que tratamos es de utilizar objetos intervenidos estética pero no físicamente. Que su naturaleza primaria de objeto permanezca”, dice la actriz, mientras su compañero sostiene una nota producida por un tubo que normalmente sirve para cubrir cables de luz.
Viendo hacia atrás
Lo que empezó como un ejercicio de primer año de la carrera de teatro, hoy se constituye como una compañía que puede darse el lujo de vivir exclusivamente de su labor artística. Paralelo a sus espectáculos, los teatreros han desarrollado dos alternativas de expresión también económicamente lucrativas: presentaciones para empresas, ya sea para promocionar un producto o amenizar algún evento; y el facilitar talleres de trabajo en equipo y liderazgo para empleados, basados en su técnica de creación.
En el mundo de la actuación, “si uno sólo se dedica a una cosa acabas haciendo otras para mantenerte. Nuestra idea entonces es ocupar el cien por ciento de nuestro tiempo en el mismo lenguaje”, explica Ramió. Así, la entrada principal que representan los talleres y los eventos para empresas permiten a la agrupación comprar equipo para su espectáculo el cual, luego de cuatro años, sigue creciendo, renovándose y buscando caminos distintos para entretener al público y acercarlo a phi, la proporción áurea, la perfección. ¿Caché?