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Martes, 11 de noviembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Educación
 
 

Durante más de seis horas, Enrique Agüera  mantuvo ayer la atención de la clase política

 

Enrique Agüera y Mario Marín en la inauguración del Complejo Cultural Universitario / Foto José Castañares
MARTÍN HERNÁNDEZ ALCÁNTARA

Desesperados, aburridos, entusiasmados los menos: así mantuvo el rector de la UAP ayer durante seis horas a gobernantes, diputados y senadores, líderes empresariales, dirigentes de partidos políticos y dueños de medios de comunicación, quienes lo acompañaron desde las cuatro y media de la tarde en un recorrido por el Complejo Cultural Universitario y luego a su tercer informe de labores, para cerrar con un espectáculo musical ya avanzada la noche.

Aunque Enrique Agüera Ibáñez tácitamente se descartó en la contienda por la sucesión gubernamental, en los hechos pareció que toda la parafernalia vista este lunes fue para presentarse como el adversario a vencer en el camino a la titularidad del Poder Ejecutivo.

Se organizó un verdadero festival en el que la figura principal fue el jefe del gobierno universitario. Y aunque hubo anuncios de envergadura durante el acto protocolario –como el retorno de los exámenes de oposición para obtener plazas en la Máxima Casa de Estudios–, faltaron referencias en su arenga a la severa crisis que azota al país y la entidad.

La jornada inició muy temprano para los integrantes de la clase política, empresarial y mediática que acudieron a la convocatoria de Agüera. El primer acto fue la colocación de la primera piedra de lo que será la biblioteca central de la UAP, que se edificará en Ciudad Universitaria.

Una hora más tarde se inauguró formalmente el Complejo Cultural Universitario, el cual ya conocían al menos el gobernador Mario Marín Torres y los directores de los medios masivos de comunicación, porque una semana antes fueron guiados por el rector para recorrerlo.

Inició así una visita guiada a cargo de Agüera en la que éste mostró con parsimonia a sus invitados cada uno de los espacios. Por ejemplo, en un sitio donde una orquesta de cámara ejecutaba, el rector se detuvo a hacer un brindis flanqueado por Marín y el titular de la Secretaría de Educación Pública, Darío Carmona García; también se dispuso que un grupo de clowns de la compañía Rodará ofreciera un espectáculo y que una banda de viento hiciera lo propio.

El periplo culminó cerca de las 19 horas, con una buena parte de los invitados exhaustos, según se pudo apreciar en los comentarios privados que hicieron.

Para esa hora, las vías aledañas al Complejo Cultural –el Periférico Ecológico y la avenida 11 Sur, principalmente– eran un hervidero de automovilistas por los embotellamientos graves provocados por el cierre de la calle Cúmulo de Virgo, que da a la entrada del escenario montado para un concierto de Pablo Milanés que el rector obsequió a todos los asistentes a su informe.

La ocurrencia de vedar la circulación a todo aquel que no portara la invitación o el gafete de rigor corrió a cargo del equipo de protocolos de la UAP, según confiaron fuentes del gobierno del estado y del ayuntamiento de Puebla, aunque éste último aportó patrullas y agentes de Seguridad Vial para hace efectivo el bloqueo.

 

Apoyando a Marín

Franqueado el retén de Seguridad Vial, los invitados silvestres –es decir, los que no tienen fuero ni poder político– tuvieron que sortear una aduana con detectores de metales y a un piquete de policías que se mostraban sumamente escrupulosos con los fotoperiodistas que pretendían acceder por ese lado, pero ni siquiera revisaron las bolsas de mano de muchos invitados.

A las 7 y media de la noche, hora pactada para el informe, el auditorio principal del Complejo Universitario estaba a media capacidad de sus 3 mil 700 lugares disponibles. Agüera, siempre rodeado de guardaespaldas, entró al recinto uno 15 minutos antes, pero hizo su aparición en la sala hasta las 19:45, acompañado de Marín, Carmona y la alcalde Blanca Alcalá, entre otros.

El discurso de Agüera no provocó emociones en los primeros 20 minutos, pero conforme avanzó su arenga, las porras comenzaron a escucharse hasta que el acto semejó un verdadero mitin político, por la enjundia con que algunos alumnos y trabajadores de la universidad –como el otrora representante de la extinta Corriente Socialista del PRD, Rubén Moreno, y su amigo Sergio Díaz Carranza, también ex militante izquierdista– clamaban el nombre del rector.

Pero Agüera no se atribuyó todos los “éxitos” de la universidad: en más de ocho ocasiones agradeció a Mario Marín Torres el apoyo que ha brindado a su gestión, especialmente los 300 millones que, dijo, “el gobernador aportó” para la construcción del Complejo Universitario.

Tal vez por eso, algunos de los porristas oficiales también le echaron una porra, aunque más tímida, al señor gobernador.

 
 
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