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Martes, 11 de noviembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Atlixco
 
 

Se cumple un año del regreso del PRI al ayuntamiento atliscense

 
MIGUEL ÁNGEL DOMÍNGUEZ RÍOS

Atlixco. La noche del 11 de noviembre del 2007, dos áreas de la ciudad reflejaban claramente los resultados de la contienda electoral de ese domingo. En la parte superior de una casona remodelada del centro histórico, ubicada en el vértice de la avenida Libertad y el lado oeste del zócalo, en el cuartel general del llamado candidato migrante, un viejo priista lanzó la condena en la cara del entonces líder del PRI local: “¡Ya chingamos!”.

En la zona sur de la mancha urbana, casi al final de la avenida Independencia, la más importante , en el recinto blanquiazul, los ojos comenzaron a llenarse de lágrimas conforme los datos, provenientes de las casillas, llenaban el vacío destinado a las estadísticas.

Y es que una semana antes, la mayoría de las encuestas serias reflejaron un antecedente: En Atlixco, Jorge Gutiérrez el candidato del PAN, sería el ganador con seis puntos por delante. De hecho, la entonces dirigencia estatal, encabezada por Valentín Meneses, prefirió guardar silencio en torno al tema y casi era un secreto a voces que la plaza ‘estaba rendida’. 

Sin embargo, poco después del cierre de casillas, el rumor comenzó a tomar fuerza. Hasta las 10 de la noche los priistas caminaron por la plaza principal para reventar en la cara el triunfo a los pocos ciudadanos que pasaban por ahí.    

Durante la última semana de las campañas, al PAN le comenzaron a fallar sus estrategias electorales. Calificado hasta como el principal baluarte en la entidad, el panismo de Atlixco mostró absoluta preocupación por un motivo: como no había sucedido en una década, el PRI estaba muy cerca de las preferencias electorales.

Frente a esa realidad, y con las luces de alarma prendida, el ayuntamiento, encabezado por Manuel Vargas Martínez, orquestó una campaña abierta para montar a Jorge Gutiérrez Ramos, quien desde el principio de la contienda, y por consejo de su gente cercana, mantuvo una conducta poco cordial por presumir resultados adelantados.

Uno de los “blancos” de esa campaña resultó evidentemente Eleazar Pérez Sánchez, acusado, en muchas ocasiones con pruebas contundentes, de “mentiroso y bravucón”. Pero los responsables de los asuntos políticos en la Comuna no alcanzaron a medir varios actos, como el hecho de que cuando realizaban algún acto público, aparecían miembros del equipo de Jorge Gutiérrez.

La campaña Eleazar Pérez, de constantes ataques públicos en contra de Gutiérrez Ramos, alcanzó un punto de quiebre entre los ciudadanos por no ser tolerante ante las claras evidencias del trabajo de los gobiernos panistas.

Los ciudadanos en Atlixco prefirieron ese domingo un coscorrón a los políticos y sus campañas sucias, y no salieron a votar. De acuerdo con datos del Instituto Estatal Electoral (IEE), con sede en la ciudad, el abstencionismo alcanzó hasta un 60 por ciento. 

48 horas después de ser vapuleados inesperadamente por el PRI en las urnas, los candidatos perdedores del PAN a la diputación local y a la presidencia municipal, Patricia Hidalgo Elguea y Jorge Gutiérrez Ramos, ofrecieron sus primeros puntos de vista, de manera pública, tras el 11 de noviembre. 

Ambos personajes apelaron a cuatro circunstancias consideradas por ellos como las culpables de la derrota: “los medios de comunicación regionales, en especial la radio y la televisión; la mano de Marín para comprar el voto con rotoplas y materiales de construcción; la campaña sucia de Eleazar Pérez, el aspirante tricolor, y sobre todo el alto abstencionismo”. 

Con tono de molestia, fastidio, tristeza y hasta de rencor, Gutiérrez Ramos fue más allá: “Aunque nacimos en la democracia, y sabemos respetarla, los atlixquences (sic) que no salieron a votar el domingo cargarán con la responsabilidad del regreso del PRI a las oficinas del ayuntamiento. Y esto es un paso hacia atrás”.

En el acto oficial de los primeros 100 días de gobierno, Pérez Sánchez reviró: “En estos primeros cien días al frente de la administración municipal emprendemos la marcha para la transformación de Atlixco que permita combatir la enorme desigualdad en la distribución de los recursos. La tarea no ha sido fácil porque encontramos un ayuntamiento saqueado y totalmente desarticulado de modo tal que ofende la conciencia y la ética,  e insulta la dignidad del pueblo”, señaló el edil.  

Pérez Sánchez explicó que la administración “se recibió con deudas a proveedores y arrendadores de oficinas públicas, con una plantilla de personal inflada ya que del 11 de noviembre de 2007 al 14 de febrero de 2008, de manera premeditada se incorporaron a la base de trabajadores al personal de confianza, e incluso varios de ellos fueron en diversas ocasiones finiquitados, por lo que hoy en día el ayuntamiento enfrenta juicios laborales que dañan las finanzas del municipio”.

 
 
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