El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente en la población, al grado que la Secretaría de Salud (Ssa) local estima que 25 de cada 100 poblanos lo ha experimentado en su vertiente denominada transitoria, es decir, por un periodo menor a ocho días. Mientras, entre el 80 y 90 por ciento de los depresivos sufre el de tipo crónico, el cual se presenta de forma constante y puede durar meses y hasta años en casos muy críticos.
En entrevista con La Jornada de Oriente, Jorge Gayosso del Valle, responsable de la Clínica del Sueño en la Secretaría de Salud y también director de la Unidad de Salud Mental, señaló que aunque todos los seres humanos padecen este problema por lo menos una vez en su vida, sólo un 17 por ciento acude a los servicios de salud para buscar ayuda profesional.
La falta de sueño permanente, advirtió, aumenta el riesgo de padecer sobrepeso. “Hay una hormona que circula en el cuerpo que se llama leptina; ésta modula la grasa corporal; por ejemplo, si la persona duerme bien, la sustancia le manda un aviso al cuerpo de que está bien descansado y que no necesita almacenar más grasa, pero si una persona duerme mal, con el tiempo la leptina manda una falsa señal de que hace falta más grasa; por eso aquéllos que duermen mal tienen más sobrepeso que el resto de la población”.
Agregó el especialista que las personas con insomnio disfrutan mucho consumir alimentos y bebidas dulces. “Es muy común que una persona que duerme mal, que tiene ansiedad y que se echa una siesta por la tarde cuando se levante tenga avidez por una Coca Cola o un Gansito, y lo disfruta, pero es porque la leptina, al estar fallando, exige grasa o dulce”.
El director de la Unidad de Salud Mental indicó que fumar o hacer ejercicio después de las siete de la noche son hábitos que también causan insomnio.
“Si uno fuma mucho y hace ejercicio después de las 7 de la noche, se activa un área del cerebro que se llama núcleo accumbens, éste satura al cerebro de dopamina, y si el cerebro se llena de esta sustancia, se va el sueño. Es como si el cerebro recibiera la información de que es de día”, detalló.
El insomnio
El insomnio se caracteriza por la dificultad de dormir, y se relaciona con el exceso de preocupaciones, cansancio síquico y tensiones. Esta imposibilidad para conciliar el sueño ocasiona problemas durante el día como fatiga, cansancio, mal humor, dolor de cabeza, dificultad de concentración e irritabilidad.
Hay cuatro tipos, cada una de 60 a 90 minutos. Las dos primeras son del sueño superficial y abarcan 60 por ciento del tiempo que se duerme; el transitorio es originado por episodios de estrés repentino, por ejemplo, un examen, una exposición, una pérdida familiar, problemas laborales, cambios de horario por viaje; el crónico se describe como aquel en el que hay un lapso de más de un mes en las que no se recobra el patrón normal del sueño y se relaciona con ciertos problemas depresivos.
El insomnio crónico es el más riesgoso, advirtió Gayosso del Valle, pues puede desencadenar graves problemas a la salud, como infartos, problemas cardiovasculares y accidentes viales.
El tratamiento
Dependiendo el tipo de insomnio, varía el tratamiento que los especialistas recomiendan. Si es transitorio, las técnicas de relajación, las terapias psicológicas y la corrección de malos hábitos son los mejores métodos para combatirlo, pero si ya es crónico, se recomienda el uso de fármacos.
Jorge Gayosso refirió que las benzodiazepinas son las pastillas que generalmente se recomiendan para el tratamiento del insomnio, pero advirtió que su abuso puede causar adicción.
Por esa situación, el psiquiatra enfatizó que es recomendable que las personas que padezcan insomnio acudan a su médico para que, dependiendo de la gravedad del problema, él decida qué fármacos adscribirle.