Una limitada contribución al desarrollo socioeconómico regional y poca capacidad para generar ingresos propios son algunas de las debilidades del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), de acuerdo con un informe elaborado por el mismo centro de investigación, que se localiza en el municipio de Tonanzintla.
El instituto resulta mejor evaluado en porcentaje de estudiantes que se insertan en el mercado laboral, la cantidad de publicaciones científicas producidas anualmente, así como en el número de investigadores que participan en la difusión de la ciencia y la tecnología.
El último estudio llevado a cabo evalúa la actividad realizada durante el año 2007 a través de 18 indicadores, con los cuales se mide la capacidad de dicho centro para poder generar conocimiento, formar recursos humanos, apoyar al desarrollo socioeconómico regional y fortalecer la competitividad de la zona.
De los cuatro ejes el peor calificado es “Apoyo al desarrollo socioeconómico regional”, pues de los cuatro indicadores que lo integran sólo reporta actividad en “contribución a la solución de demandas regionales”, mientras que los tres restantes carecen de resultados.
Los indicadores en los que no se registra ningún tipo de avance son contribución de conocimiento para el bienestar social, cobertura de servicios y contribución al impacto poblacional.
En el caso del “Fortalecimiento de la competitividad”, entre los puntos débiles están los recursos propios generados con la actividad del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, debido a que representan sólo 11 por ciento del monto global de los ingresos.
El eje mejor calificado es “Formación de recursos humanos” debido a que 89 por ciento de los científicos que trabajan en sus instalaciones se encuentran en el Sistema Nacional de Investigadores, los ocho posgrados del instituto están inscritos en el padrón nacional y 88 por ciento de los estudiantes encuentra empleo al concluir sus estudios.
Enseguida se encuentra el eje de “Generación deconocimiento”, cuyas fortalezas son el número de publicaciones científicas realizadas al año, las cuales ascienden a 600 de un total de 110 investigadores, y la cantidad de científicos activos en la difusión de la ciencia y tecnología, acciones en las que participan nueve de cada 10 estudiosos