En medio de la crisis financiera mundial, del 22 al 25 de octubre se realizó en Buenos Aires, Argentina, el IV Coloquio de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA), en el cual más de 270 trabajos fueron presentados. La discusión general rayó en lo que la realidad imponía como el tema dominante, la crisis de la economía mundial y sus principales manifestaciones. Como parte de los trabajos finales, la SEPLA emitió una declaración de la cual reproducimos en algunas de sus partes.
A partir de reconocer la actual crisis como una crisis estructural del sistema capitalista, se plantea que “los pueblos latinoamericanos se han visto obligados, más de una vez, a socorrer a los banqueros a costa de sus sufrimientos. Es hora de cambiar la historia y no repetir el rescate de los financistas. Nuestra prioridad son las necesidades populares”.
Se propone entonces, luego de un breve análisis de las características de la crisis y de los gobiernos de la región, un conjunto de medidas de política económica:
1. Es urgente e indispensable la custodia de la banca privada que, dependiendo de cada país, puede ser por control, intervención o nacionalización sin indemnización, siguiendo el principio de no estatizar deudas privadas ni volver a transferir esos activos a manos privadas.
2. Control y bloqueo de la salida de capitales, evitando su fuga.
3. Centralización y control cambiario con política de cambios múltiples y diferenciados.
4. Moratoria e inmediata auditoría de la deuda pública, liberando recursos para atender las necesidades sociales.
5. Control de precios de los productos básicos.
6. Mantenimiento y recuperación de los salarios reales de los trabajadores, asociado a una política de tributación progresiva que afecte al capital y sobre todo a la especulación.
7. Políticas de protección e incentivo al mercado interno y a las actividades económicas con alta generación de empleo. Para ese fin la inversión pública juega un papel fundamental.
8. Seguro de desempleo y políticas de protección social a los trabajadores desempleados e informales.
9. Re–estatización de las empresas estratégicas. Nacionalización de las grandes empresas privadas en proceso de quiebra. Recuperación del control nacional de los recursos naturales.
10. Una integración regional que atienda a los intereses de nuestros pueblos y no a los del capital.