A pesar de las versiones periodísticas de que la Secretaría de Finanzas habría destinado 90 millones de pesos para celebrar el congreso La ciudad de las ideas los próximos dos años, el curador del evento, Andrés Roemer, expresó que la continuidad del proyecto en Puebla no está garantizada ya que existen ofertas para llevarlo a Chile o Dubai o cualquier otra sede que aporte los recursos necesarios. Esto en caso de que el Consejo para el desarrollo industrial, comercial y de servicios del estado de Puebla –luego de invertir 28 millones 750 mil pesos en esta edición– determinara que el congreso no ofreció los resultados esperados, mismos que jamás fueron dados a conocer a la prensa.
Por otro lado, no obstante la negativa rotunda de Roemer sobre el papel de TV Azteca más allá de simple patrocinador, fuentes de la Secretaría de Finanzas confiaron a este medio que la dependencia había negado la acreditación a Televisa Puebla con el argumento de que era un evento “organizado” por Grupo Salinas, al que pertenece la televisora del Ajusco.
El mencionado congreso, que arrancó ayer 6 de noviembre, presentó durante sus primeras conferencias un excedente en el número de participantes, problemas de logística y deficiencias en el sonido y la traducción de las charlas. Además de la inversión pública antes mencionada, el evento convocado por Poder cívico, AC –que preside Roemer– está apoyado por más de 10 marcas comerciales, entre las que destacan Grupo Salinas, Telmex, Pepsi y Mexicana.
Desde la presentación del primer ponente, el científico Lawrence M. Krauss, los problemas de organización y de sobrecupo fueron evidentes cuando cerca de un centenar de asistentes fue conducido al salón La constancia del Centro de Convenciones donde verían la conferencia a través de un par de pantallas, lo que motivó comentarios como “para esto, mejor lo veía en mi casa por Sicom”, medio que transmitirá las conferencias.
Cuando los 21 minutos de Krauss finalizaron y tocó el turno al biólogo marino español Enric Sala, la gente en el mencionado salón sólo escuchaba el audio de la traducción simultánea al inglés, a pesar de que sala se dirigía a la audiencia en castellano. Luego de varias quejas, los organizadores condujeron al público al salón principal donde varias personas permanecieron de pie durante el resto de las intervenciones.
Durante el primer receso, este medio se acercó al presidente de Poder cívico para conocer el número de participantes y la cantidad de boletos de mil 200 dólares que habían sido vendidos. Roemer aseguró entonces que el 99.7 de los cerca de 3 mil 200 asistentes estaba ahí becado.
Posteriormente, en una improvisada conferencia de prensa, el presidente de la asociación civil dijo que sólo el 0.01 por ciento de las personas en el congreso habían comprado su propio boleto y que el resto asistían becadas por algún empresario local o por el gobierno del estado a través de la SEP u otra instancia. De acuerdo a la información obtenida por este periódico en la mesa de registros, el gobierno estatal compró mil 250 del total de 2 mil 500 entradas, lo que no coincide con las cifras ofrecidas por el curador del evento.
“Proyecto OVNI”
Aunado a las contradicciones sobre la participación de las empresas de Salinas y el origen y destino de los fondos del gobierno del estado, es pertinente recordar los comentarios del coordinador del doctorado en Creación y teorías de la cultura de la UDLA Alberto Javier López Cuenca, quien consideró que eventos como La ciudad de las ideas eran “proyectos OVNI” porque la gente no sabe de dónde vienen, a dónde van o cuánto tiempo se quedarán en la zona. Por lo mismo, estos proyectos no generan estructuras a largo plazo y son un insulto a la creación de públicos locales. (La Jornada de Oriente, 3359)
Entonces, ¿cuál es el costo beneficio que habrá para el estado y los participantes?, le preguntó un reportero a Andrés Roemer. “Ojalá –que significa ‘Alá así lo quiera’– que lo que se queden todos los participantes sea que les quede (sic) el hábito de preguntarse ‘¿y por qué?’”, respondió. Y más tarde agregó, en su peculiar uso del lenguaje: “¿En qué estamos habituados? (sic) Estamos habituados a un país donde cuestionar al papá, donde cuestionar al macho mexicano, al esposo, donde cuestionar al profesor, donde cuestionar al doctor, donde cuestionar al presidente, donde cuestionar a la autoridad. ¡Basta (de cuestionar)! Tenemos que entender que empoderar al ciudadano es preguntar ‘¿y por qué?’” (sic).
Luego de agradecer en repetidas ocasiones a todos sus patrocinadores –entre ellos a las empresas “poblanas” Volkswagen y Cadbury Adams–, el curador y presentador de TV Azteca concluyó su intervención diciendo: “Yo apuesto y creo (sic) en las cosas y en los ciudadanos poblanos que han apostado en el arte y en la cultura. Ojalá hubieran (sic) más entidades federativas que apostaran por la educación y la cultura. Hay que criticar que no apoyemos la educación y la mente (sic) y el desarrollo de los poblanos”.