“Siempre quise hacer un libro epistolar. El amor y las pasiones de los jóvenes han cambiado de morada, y éste es el caso de las relaciones por internet. Cuando quise escribir mi obra, descubrí que el mundo de las cartas de amor era muy diferente al que yo recuerdo de mi juventud. Los carteros pasaron de moda para los amantes... ahora éstos sólo nos traen hasta la puerta de la casa deudas y cuentas que pagar... hoy se ama casi a ciegas y con frecuencia los amores son virtuales, en el ciberespacio”, señaló el literato a los presentes.
Con la novela El amor intangible, de 93 páginas, editado por Axial / Colofón, el escritor René Avilés Fabila busca una respuesta literaria al porqué de una generación envuelta por un aire especial, marcada por cambios tecnológicos acelerados.
Previo a la presentación, el escritor habló con los medios de comunicación, en Puebla, sobre “el amor que llegó al futuro, pero todavía no encuentra la forma de expresarse correctamente por el espacio virtual, o tal vez las computadores se humanizaron con rapidez y ahora odian o aman, según sus caprichos y estados anímicos”.
El autor desarrolla en este trabajo la historia de un hombre solitario que narra sus aventuras y desventuras amorosas, de la mano de la invisible –virtual– Fátima, de los amoríos con la bipolar Claudia, del abandono de Sofía y la humanidad insaciable de Marlén. La intención, adelantó, “es que nunca lleguen a verse los amantes, solamente a través del internet, y que no puedan tocarse”.
“Son pocos personajes, como cuatro, y la más difícil de escribir no fue Fátima, sino Claudia, porque no conozco el medio de los ricos, pues no sé cómo viven, cómo gastan... es otra vida, nada más la vemos de lejos; me costó describir la suite en Nueva York a la que llevó al amante... un pobre narrador, un intelectual capitalino que vive en Portales”.
–¿Cómo la suite de Elba Esther? –comentó alguien del público.
–Pues no sé, porque tampoco he ido a la de Elba Esther, que seguramente ha de ser muy bonita; ahora, el único problema, aterrador, es ella. Una vez invitó a una de sus casas a un grupo de intelectuales, y ahí iba yo. Era una casa como muy charra, ahora diría naca, era una casa sensacional, preciosa, carísima, pero era de una cursilería sin límite, las huellas de la escalera con espejos, se reflejaba todo, y esa ocasión yo no podía subir porque iba vestido de escocés.
En la amena charla precisó: “En la novela yo lo que quería era probar un poco la imposibilidad del amor en estas condiciones, bajo ciertos medios, pues he tenido la impresión de que el amor en sociedades como las nuestras, por lo menos si uno es distinto al otro o poco convencional, el amor es visto con ojos muy severos por la iglesia, la sociedad, y por el mismo Estado que pone trabas”.
Por eso la historia, delineada a través de chats o el messenger, se convierte en “una herramienta” para colocar a los personajes de su novela dentro del más dinámico intercambio comunicativo en la trama.
También resumió: “Es una historia situada y acotada a un marco cronológico lineal, puntualizado de forma específica y con auroras de amor, ilusión y fatalidad, anunciados en una minificción que puede ser sentida como propia por más de un lector.
De los mensajes por internet, opinó, “tenemos que defender la escritura y sobre todo la literatura, que ha venido a menos por la aparición de nuevas tecnología, ahora la gente acude más a estas herramientas que a un libro. Y lo digo porque además es un amor intangible, aquél que aparece en la pantalla de una computadora, donde aparece el nombre, la carta el correo... donde se recibe de todo”.
Como en sus mejores novelas y cuentos amorosos, de nuevo el escritor ha sido capaz de crear una estructura aguda e inteligente en esta novela en la que el lector se topará, pues, “con una novela amorosa que se mueve en el amplio e imaginativo universo del ciberespacio”.
El amor intangible fue presentada por el autor, el dramaturgo Felipe Galván y el escritor Ricardo Cartas, ayer jueves 6 de noviembre a las 18 horas en el Salón Paraninfo del edificio Carolino de la UAP, como parte del programa “Animación a la lectura” que promueve la preparatoria Emiliano Zapata.