La diferencia de estudios, las intrigas familiares, la falta de dinero en el hogar, pero sobre todo la llegada de su segundo hijo, cambiaron la vida de María N., a tal grado que se fueron al abismo sus sueños de construir una casa, comprar un vehículo y mandar a sus hijos a las mejores escuelas.
María es una de las miles de mujeres tlaxcaltecas que han sido víctimas de violencia familiar, pero lo más crudo de su vida es que fue dejada por su esposo cuando éste se enteró que estaba embarazada de su segundo hijo.
“Quizá fue la inmadurez o el miedo de que no le alcanzaría el dinero para mantener a dos hijos lo que llevó a mi esposo a tomar la decisión de dejarme cuando tenía tres meses de embarazo, no sin antes discutir y llegar a los golpes por su creencia de que no era su niño”, relata esta joven de 31 años de edad, quien acude semanalmente a terapias psicológicas al Instituto Estatal de la Mujer (IEM), en la ex fábrica de San Manuel.
Ella es originaria de Santa Ana Chiautempan, es hija única y estudió Negocios Internacionales. Se casó con un servidor público –que sólo concluyó la preparatoria– cuando se enteró que estaba embarazada de su primer hijo, quien actualmente tiene 9 años de edad.
La diferencia en el nivel de estudios fue el primer problema que enfrentó durante sus 9 años de matrimonio, pues su marido al principio le dijo que no tenía inconveniente que trabajara o se quedara en casa, pero con el paso del tiempo se molestaba porque no tuviera continuidad en su empleo, pues María no ha tenido la suerte de tener una plaza o una fuente laboral segura, siempre ha sido empleada por contrato.
“Una de las cosas que me decía, tú y tu título no sirven de nada, si no traes dinero”.
Esa situación derivó en que la economía familiar no fuera bien, pues reza “el dicho que cuando no hay dinero el amor sale por la ventana” y por eso iniciaron los problemas y “la situación se complicó aún más cuando se enteró que estaba embarazada de mi segundo hijo”, recuerda esta joven mujer.
A raíz de este anuncio y de las intrigas familiares, sobre todo de los suegros, su marido la dejó y eso “me deprimió bastante, hubo violencia física, además de humillaciones, violencia en cuanto al dinero y a pesar de que tengo preparación de nivel superior, no sirve de nada para enfrentar lo que es la vida realmente”.
María recurrió al IEM para recibir terapia psicológica, con el propósito de elevar su autoestima que “andaba por los suelos, ahora ya estoy mejor y voy saliendo adelante con mi nena que tiene dos meses de vida. Después de mi parto pensé estar lista para lo que viniera, porque mi marido piensa que no es su bebé y ahí viene otro problema tanto para mí como para mi hija”, lamenta.
Su hijo de 9 años de edad no sabe que su papá piensa eso de su progenitora, pero también ha requerido de ayuda psicológica, porque le afectó la separación de sus padres.
“A ciencia cierta al principio no supe el motivo de mi separación, simple y sencillamente mi marido me dijo hasta luego, pero poco a poco he entendido que fue la inmadurez por el hecho de sentir la responsabilidad de un nuevo bebé y además pensó que ya no le iba alcanzar el dinero o no sé”.
A partir de su experiencia, María considera que la falta de comunicación y de fijar reglas en el matrimonio, son dos factores esenciales que llevan a la separación de las parejas, pues “no se pone sobre la mesa lo que quiere uno y otro en el matrimonio, ya que siempre se da por entendido todo y desafortunadamente no es así”
Con el paso de las semanas, María ya se siente más tranquila y no piensa regresar con su marido, incluso ya inició los trámites de divorcio “porque me cansé de estar esperando a que él me enviara a su abogado, no puedo pasarme la vida entre azul y medias noches”, puntualiza.
Atiende IEM más de mil 600 casos de violencia
El IEM ha atendido mil 680 casos de violencia hacia las mujeres de enero a septiembre del presente año, de los cuales 591 víctimas recibieron atención jurídica; 505, psicológica; 155, jurídico–psicológica; 55, jurídica–trabajo social; 292, asistencia médica; 19, psicológica–trabajo social; 10, psicológica–médica; cinco, jurídico–trabajo social– médica, entre otros.
La directora del IEM, Victoria Ortega Corona refiere que la mayoría de las mujeres que son víctimas de violencia familiar se debe a que tienen baja su autoestima y, por lo tanto, requiere de atención psicológica para salir de ese estado emocional en que se encuentra.
Para atender a las mujeres en situación de violencia, esta institución cuenta con unidades en Apizaco, Calpulalpan, Huamantla, Papalotla y Chiautempan, así como en sus oficinas ubicadas en la ex fábrica de San Manuel, en Contla.