El presidente municipal de Santa Rita Tlahuapan, el panista Mauro Crispín Díaz, pretende imponer a los habitantes de esa demarcación un proyecto de desarrollo urbano, el cual destruiría amplias partes del bosque de la zona conocida como Sierra Nevada, ya que pretende establecer un corredor de conjuntos inmobiliarios y un club de golf.
Así lo señaló el edil de la junta auxiliar Guadalupe Zaragoza de ese municipio, Pablo Reyes Nájera, quien agregó que detrás del proyecto de desarrollo inmobiliario estaría el director de Obras Públicas, José Méndez, ya que este funcionario funge como enlace entre los dueños de negocios de ese ramo y el gobierno local.
Recordó que en septiembre pasado, en una reunión del Consejo de Planeación Municipal (Coplademun), los presidentes de juntas auxiliares e inspectores de ese municipio exigieron al alcalde la destitución de Méndez Mejía; sin embargo, la petición a la fecha no ha tenido ninguna respuesta.
Reyes Nájera afirmó que, por su defensa al bosque, el actual gobierno municipal de Santa Rita Tlahuapan –al poniente del estado de Puebla– lo ha amenazado física y moralmente; sin embargo, aseguró que el beneficio de conservar la masa forestal no es para unos cuantos, sino para las futuras generaciones de habitantes.
Indicó que en ese municipio existe un ordenamiento ecológico territorial, que realizaron la Universidad Autónoma de Puebla y el gobierno del estado, pagado con recursos públicos, y que abarcó a la zona boscosa de Morelos, Puebla y el estado de México. “Pero no se está respetando ese ordenamiento. Yo tuve el honor de participar en todos los talleres que se llevaron a cabo; sé del sentir de la gente y a veces nos callan, nos amenazan”.
Agregó que el grupo opositor propuso al municipio, al estado y la Federación que contrate a los habitantes como trabajadores de la “fábrica de agua”, pero afirmó que no han recibido respuesta por falta de voluntad política.
“Nosotros propusimos un plan de desarrollo municipal; tenía propuestas de toda la gente, pero (Crispín) lo hizo de lado y aprobó uno que quien sabe quién le hizo, y ese se está aplicando. Me preocupa lo que pueda acontecer, pero no vamos a bajar la guardia. Nosotros, los pobladores, somos los obreros de la fábrica de agua porque incluso Puebla puede depender de la recarga de esos mantos acuíferos”, subrayó Reyes Nájera.
Sin embargo, el edil subalterno dio la bienvenida a los proyectos de desarrollo que sean incluyentes, es decir, en los que se involucre la participación de quienes viven en el bosque, pero “no como barrenderos, sino como socios. Así vamos a poner reglas que a todos nos beneficien. Pero si el beneficio es sólo para dos o tres, no estamos de acuerdo”.
Afirmó que en oposición al proyecto de ese gobierno panista está el 80 por ciento de la población de Tlahuapan, así como algunas organizaciones no gubernamentales como Enlace, Comunicación y Capacitación, así como Altépetl. “El otro 20 por ciento es el que no está informado de lo que está haciendo el presidente; pero en cuanto lo sepan, van a estar con nosotros”.