La petit mort, la muerte chiquita. El dolor vuelto placer y el placer vuelto dolor. Cuerpo y alma fusionados en un solo instante de conciencia perdida. Si bien la sensación de un orgasmo es bien conocida por la mayoría, es difícil definir cómo se ve uno de éstos. ¿De qué color es? ¿De qué tamaño? ¿A qué suena más allá de los gemidos? Además de estas preguntas, la exposición multidisciplinaria Orgasmo colectivo responde a otras tantas y da forma a las posibles concepciones de este preciado bien humano, que lo mismo es venerado y buscado que reprimido y censurado.
Desde el 10 de octubre, el mencionado proyecto artístico ha conjuntando elementos y expresiones de creadores mexicanos así como piezas provenientes de países como Alemania, España e Italia. Montada en la Galería de la cura (Juan de Palafox y Mendoza 412, Centro) y Rayuela, casa del té (2 Oriente, 809, Centro), la exhibición agrupa cerca de 30 distintas visiones con las más diversas técnicas artísticas. Dibujo, pintura pop, graffiti, video arte, instalación y apropiación dan voz y forma al éxtasis.
Ya sea producto de la imaginación o reflejo de la realidad, las piezas montadas en la exhibición pueden ser consideras como eróticas, juguetonas y hasta perversas, como la carta de la que se apropió el español Aarón Romera. Mezcla de los adjetivos antes utilizados, la misiva que recibió Romera de su vecino da cuenta de una historia contada a través de las paredes. Atraído por los sonidos emitidos por el español y su pareja, el vecino expresa en su texto el deseo de participar de los actos cercanos, de la forma que sea.
Como este ejemplo, los visitantes podrán encontrar muchos otros que los harán abrir la boca y reflexionar sobre sus propias definiciones del erotismo y la sexualidad humana en un ambiente en donde el rango de colores, sonidos y texturas es tan ilimitado como las sensaciones generadas por un orgasmo.