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Martes, 28 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

 SALUD 

Se cayó el sistema

 
ANTONIO CRUZ LÓPEZ

Los directivos de la Facultad de Medicina de la UAP el día del médico lo festejan a fuerza, sin eventos científicos, tapizado el edificio de propaganda de bares y cantinas con descuentos y ofertas del dos por uno, así lucen su cultura médica. Los alumnos de la materia de Historia, hicieron trabajos para conocer el ¿por qué de ese día?, sus presentaciones fueron buenas, decidieron con su maestro programar un evento para exponer a la comunidad, solicitaron auditorio, se les negó, amenazaron con hacerlo en el patio, surgieron llamadas permisivas, se les prestó un auditorio, la autoridad incorporó ponencias autonombrándose programadora. Sin ese final feliz paso lo mismo el 2 de octubre, se negó auditorio para que los sobrevivientes del 68 relataran el suceso histórico a la comunidad, lo que es harina de otro costal, pero no son eternos, ya la pagarán.

Fui invitado no programado al evento el cual se inauguró por el mismísimo “caravana con sombrero ajeno” a cargo de la facultad, quien no escuchó por “estar muy ocupado”. El doctor Cortés expuso que el festejo inició en EU un 3 de diciembre, en honor a la fecha del nacimiento de Carlos Finlay médico cubano que descubrió que los mosquitos transmiten fiebre amarilla, (por cierto, el ponente no dijo, que el tal descubrimiento mereció Premio Nobel para Walter Reed quien hurtó el descubrimiento de Finlay). El doctor Valentín Gómez Farías, agregó Cortés, decidió con otros médicos mexicanos festejar el 23 de octubre, día en que se autorizó la enseñanza médica en México. Después un alumno brillante expuso la medicina prehispánica con procedimientos de cura. Una alumna, también brillante, relato la actuación de la medicina durante las epidemias, con referencia especial a la peste.

La participación directiva tocó al epidemiólogo administrador, señaló que es oficial, que la salud pública nacional en nuestro país está dentro de “transición epidemiológica”, (agrego yo, desde que el expresidente Salinas la impuso, en el neoliberalismo decadente) para mostrar que los mexicanos no tenemos enfermedades infecciosas, estas son de importancia secundaria, (otra vez agrego, ¿Por qué, México es ya un país de primer mundo?) debemos atender: diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, cáncer, obesidad, ociosidad, sedentarismo, abusos en el comer, esos son nuestros problemas, igual que los de países ricos, (la salud publica, por decreto, debe olvidar enfermedades de pobres, indios, nacos, pata rajada, desnutridos, diarreas virales, bacterianas, parasitarias, salmonelas con su fiebre tifoidea, estafilococias, estreptococias, tuberculosis, lepra, enfermedad pulmonar obstructiva, dengue, paludismo, catarros, bronquitis, asma, ¿no es necesario derivar recurso a núcleos sociales a los que el gobierno justamente margina de su presupuesto?, así es como se aprecia lo inútil del seguro popular, no sirve, no es necesario, todos debemos acudir en masa a curarnos al Hospital Ángeles, ciertamente caro, pero atiende cómodamente, cura igual que todos). El ponente fue breve y dijo sabiamente, “la mente capta hasta que la nalga aguanta”, el público rió y agradeció brevedad–simplicidad en el decir.

Tocó mi inesperada participación aunado con mi jefe alumno de auxiliares docentes Edmundo Morales, frente a traseros molidos, planteamos ¿qué puede hacer la universidad pública en el México de hoy, respondiendo como educadora suprema de la enseñanza mundial?, luchar por conocer el origen de la vida, los beneficios del entorno, la salud del medio ambiente, la convivencia con la naturaleza, la verdad, dejar de lado ignorancia, los dioses que enferman a quien no creé en ellos, pecadores, que la salud solo es para quienes creen en dios, buenos, dóciles, rendidores de pleitesía, paradigma de la que no salimos por ignorancia suprema de la verdad atea. Puebla vive esta disyuntiva desde siempre, al lado de su universidad, desde que fue colegio del espíritu santo, Colegio Carolino, Universidad del Estado, Universidad Autónoma y Benemérita Universidad, cada vez estudiando más gente de pueblo, cada vez con más resistencia del clero, al que se unieron los privados de iniciativa dueños del dinero, empresarios, poder económico a expensas de opresión a trabajadores, finalmente coludidos a gobiernos en turno, se ha visto pasar a la enseñanza superior pública bajo la independencia, reforma, revolución, llenándose con hijos de trabajadores, percatándose de las razones de pobreza social, económica, habitacional, educacional, enfrentaron al monstruo dinero–iglesia–gobierno, se dieron luchas constantes, protestas en voz estudiantil, en cuya opresión de estado quedó inserto México–68 cuyo 2 de octubre no se olvida. Así es como nuestra universidad da hijos lúcidos, otros acomodados al poder como Díaz Ordaz el magnicida o los dos últimos gobernadores nacidos en este suelo, basta ver sus figuras autóctonas que lo avalan, pero son los que constatan que nuestra enseñanza es mala, a pesar de su indigenismo se asociaron al poder, tranzaron compraventas de posibilidades futuras, aferrados al poder político obtienen dinero dentro de una burguesía impropia de su origen nativo, con mano evidente dentro del narcotráfico, que creen no verse, pegados a la líder “educanda” que distorsiona la enseñanza pública, es entonces momento para que la universidad volteé a ver las necesidades del pueblo que la sostiene. En este momento se cae el sistema en los auditorios, se va la luz solamente ahí, “se cayó el sistema”, dios que todo lo hace, quitó solamente ahí la energía, nadie sabe, nadie supo. Por otro lado llegó a la dirección el secretario de salud, médico egresado de esta institución, felicitó a quien la dirige, por supuesto no fue llevado al auditorio, el funcionario abrazó y se fue, “comes y te vas”, se cayó el sistema.

 
 
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