Información reciente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reconoce que efectivamente la economía no marchará como lo pronosticado, ni en este año ni el próximo: la inflación de este año será 50 por ciento más alta que la del año anterior; el crecimiento del producto será 40 por ciento menor al de los últimos cuatro años; el empleo crecerá apenas al uno por ciento y la mayor parte de éste se ubica en micronegocios familiares y en el autoempleo, carentes de acceso a instituciones de salud y muy mal remunerados; la tasa de los certificados de la Tesorería a 28 días fue de 8.17 puntos el pasado mes de septiembre cuando un año antes estaba 7.21 puntos; al cierre de ayer, el dólar alcanzó su punto máximo en el mercado spot en 13.47 pesos por dólar, lo que ha disminuido las reservas internacionales en esa moneda por los continuos remates del Banco de México para evitar una depreciación mayor de la moneda nacional; el saldo de la balanza comercial fue de –2,679 millones de dólares en septiembre de este año cuando en el mismo mes del año anterior fue de 638 millones de dólares. Además, el salario real se contrajo por la embestida de precios y el casi nulo crecimiento de los puestos de trabajo y, el déficit público (1.8 por ciento del PIB) aumentará por el pago del servicio de la deuda más que por expansión del gasto público. No hay mucho que celebrar, la economía está como la presidencia de la República: patas pa’ arriba.
El común de los mortales sabe que hay crisis no por que el INEGI lo reconozca, sino por la más elemental de las enseñanzas: el ingreso familiar no alcanza para cubrir el gasto básico de la familia y cada día, una parte creciente del raquítico ingreso se canaliza a cubrir el gasto alimentario. Ahora es el precio de las cebollas los que andan por las nubes, ayer fueron las oleaginosas, antier el arroz, antes de antier, el maíz, en medio de éstas, las carnes (rojas y blancas), el transporte público de pasajeros, los servicios educativos y de salud, los energéticos, el vestido y el calzado. La situación de la mayoría de las familias amerita la formulación de una política de estado para detener la pérdida de poder adquisitiva y evitar futuros estallidos sociales.
La situación económica actual es bastante diferente a la existente en diciembre de 2006, cuando arribó a la presidencia Felipe Calderón. Distintas encuestas nacionales registran un deterioro de las finanzas familiares, me referiré a dos de ellas: Consulta Mitofsky y BGC y Asociados. El indicador que utilizaré en esta ocasión es el saldo de la valoración a las preguntas formuladas, las respuestas posibles son positivas o negativas y la diferencia entre ambas será el mencionado saldo, cuyos límites serán de 100 si sólo existieran valoraciones positivas y de 100 si todas las valoraciones fuesen negativas. Roy Campos, de consulta Mitofsky aplica trimestralmente una batería de preguntas sobre la marcha de la economía, una de ellas se refiere a la situación económica actual comparada con la del año anterior, el saldo en enero de 2007 fue de 30 por ciento y de 57 por ciento en septiembre de 2008; otra pregunta es sobre sí las expectativas económicas del año entrante serán mejores o peores que las actuales, el saldo a dicha pregunta fue de 15 por ciento en septiembre de 2007 y de 45 por ciento en septiembre de 2008; otra pregunta es sobre el rumbo del país, el saldo fue de 6 por ciento en septiembre de 2007 y de 17 por ciento el mes pasado (www.consultamitofsky.com.mx). En todos los casos, hay un aumento del saldo negativo, lo que expresa que los ciudadanos que opinan desfavorablemente sobre la marcha de la economía son más que los que opinan favorablemente. La otra encuesta es telefónica y la aplica Ulises Beltrán (www.bgc.com.mx), quien realiza mediciones mensuales; una de las preguntas se refiere a si el rumbo del país es el correcto, el saldo en diciembre de 2006 fue de 26 por ciento y de 6 por ciento en octubre de 2008; la otra pregunta es sobre sí Felipe Calderón tiene o no las riendas de la economía, el saldo fue de 20 por ciento en diciembre de 2006 y 18 por ciento en este mes y la otra es sobre acuerdos o desacuerdos en la forma en que Felipe Calderón maneja la economía, el saldo en diciembre de 2006 fue de 43 por ciento y de 20 por ciento en este mes. En todos los casos hay un incremento de las valoraciones negativas y un decremento de las positivas, lo que se refleja en las preferencias electorales de los ciudadanos: más proclives al PRI y más distantes del PAN.
En el municipio de Puebla hemos realizado varias encuestas telefónicas sobre la percepción ciudadana acerca de la economía, presentamos ahora tres de éstas aplicadas el 2–3 de diciembre de 2006: el 7 y 8 de diciembre de 2007 y el 17–18 de octubre de 2008. El saldo a la pregunta sobre la situación económica actual comparada con el año anterior fue de –10 por ciento, –24 por ciento y –53 por ciento, respectivamente. En la pregunta sobre la situación económica del próximo año, el saldo fue de 28 por ciento, –11 por ciento y –14 por ciento, y sobre el crecimiento de la economía en el año en curso, el saldo fue de –28 por ciento, –42 por ciento y –46 por ciento. En 20 meses de gobierno ha sido evidente el desgaste de la ilegítima presidencia y el distanciamiento de los ciudadanos acerca de la forma en que se ha manejado la economía: en diciembre de 2006, el saldo de la valoración sobre si Calderón había afrontado adecuadamente los problemas fue de –14 por ciento; en diciembre del año anterior, de –31 por ciento, y en este mes, de –54 por ciento; es obvio que ahora los ciudadanos que no se sienten representados por Calderón sean el 58 por ciento, cuando 20 meses antes eran el 31 por ciento.