El asunto de la crisis financiera va a determinar un cambio en el modelo económico en el mundo. Será un capitalismo más tirado hacia la izquierda o cuando menos con una presencia mayor del Estado de estilo socialdemócrata, pero también será menos masculino.
Islandia, el primer país que se declara en bancarrota, era ejemplo en el mundo por el alto nivel de vida que tenían sus pobladores, al grado de que en todas las encuestas resultaban los más felices.
Pero ante la adversidad, los hombres han decidido marcharse en busca de nuevos horizontes donde reconstruir sus esperanzas, en tanto que las mujeres han tomado la determinación de quedarse a recuperar y sacar adelante a su país.
Islandia es el país con el porcentaje más alto de mujeres con empleo y un grupo de ellas, entre las que se encuentran las gerentes de los dos bancos más grandes y la rectora de la Universidad de Reykiavik, decide tomar las riendas para reconstruir al país con nuevos valores; valores femeninos.
Con la propuesta: “Mujeres islandesas, a limpiar el desorden masculino”, “antes remábamos; ahora vamos decidir a dónde vamos”, buscan no sólo construir un movimiento, sino que en el proceso sean las mujeres las que ocupen los puestos claves de liderazgo.
Como han declarado las mujeres de Tlaxcala que participan en la política, las mujeres son más sensibles, pero también son más prácticas, y si de algo conoce es de economía, pues la base es la economía doméstica.
El modelo del capitalismo que conocemos cambiará radicalmente, tendrá una visión de más largo plazo, recuperará la posición del Estado y se vestirá con nuevos valores encarnados por las mujeres.