A unos días de que rindieron su informe los legisladores del PAN, el balance es que la actitud que asumió el senador Rafael Moreno Valle Rosas de tomar el control del acto, sólo ha provocado que se profundice la división entre los panistas poblanos, a tal grado de que algunos diputados federales han jurado que no volverán a colaborar con el ex priista, quien literalmente los maltrató y mostró que en su afán de convertirse en candidato a gobernador no le interesa a quien debe de atropellar.
Los diputados federales del PAN habían llegado a un acuerdo con Moreno Valle Rosas de que se evitaría que en el acto del sábado, realizado en el Complejo Cultural Siglo XXI, hubiera preferencias para unos y un mal trato para otros. Por eso se convino que cada legislador llevaría a 30 invitados de su distrito y un grupo de invitados personales, quienes ya tendrían una zona destinada para sentarse. De esa manera, se garantizaría que el evento “sería de todos”.
Un hombre llamado René Carpinteiro, a quien Moreno Valle le encargó la logística del acto, se olvidó o desconocía el anterior acuerdo, ya que intentó impedir el paso de algunos invitados de diputados.
Incluso quiso evitarle el acceso a la esposa de quien fuera candidato a alcalde de Puebla, Antonio Sánchez Díaz de Rivera.
Adentro, algunos grupos de panistas se sentían que habían sido invitados a un acto ajeno, ya que no se respetaron las zonas que les habían dispuesto para sentarse y debían buscar a la gente del senador para que le indicara que áreas estaban libres y las podían ocupar.
Desde varias semanas antes al acto del sábado, los diputados federales y senadores del PAN protagonizaron una serie de mal entendidos a causa de la organización del informe.
Los que no están del lado de Moreno Valle habían dispuesto que fuera José Antonio Díaz García, legislador plurinominal de Puebla, quien se encargara de buscar el recinto y decidir la forma en que se realizaría dicha actividad.
La gente que es partidaria del ex priista y brazo derecho de Elba Esther Gordillo empezaron a argumentar que era necesario juntar esfuerzos a favor de la unidad de Acción Nacional. Incluso se llegó al extremo de que como no se ponían de acuerdo ambas partes, todo se iba a decidir por medio de votación. Finalmente la gente que no es afín a Moreno Valle accedió a que por consenso se tomaran las decisiones.
Poco a poco la gente de Moreno Valle Rosas fue desplazando a los integrantes de la bancada poblana en San Lázaro y en el Senado. Al final controló todo y ejerció una especie de discriminación.
Lo que no son partidarios del senador pusieron su parte de dinero para que se llevara acabo el mentado informe.
En cambio, se dice, que los simpatizantes de quien fuera secretario de Finanzas en el gobierno de Melquiades Morales Flores no habrían puesto nada, ya que el dinero que les correspondía aportar lo erogó el pupilo de la presidente del SNTE.
La gente del ex priista eligió el recinto del acto, el número de invitados, la publicidad, la organización e hizo todo lo posible para que únicamente se luciera su jefe.
Al final quedó marcada una calara división, entre aquellos que ya son incondicionales de Rafael Moreno Valle y sus expectativas de crecimiento político se basan en que el ex priista sea el próximo candidato a gobernador del Partido Acción Nacional. Ellos son:
Los diputados federales Violeta Lagunes, Arturo Flores Grande, Alfonso Bello, María del Carmen de la Parra, María Esther Jiménez, Guillermo Gutiérrez y José Luis Contreras.
Y junto con los anteriores, el presidente estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, quien cada vez parece más el encargado de relaciones públicas de Moreno Valle que el responsable de la conducción del albiazul.
Los legisladores que no están sumados a los proyectos de Moreno Valle son:
Los senadores Ángel Alonso Díaz Caneja, Humberto Aguilar Coronado y Jorge Ocejo Moreno, junto con los diputados federales José Antonio Sánchez Díaz de Rivera, Antonio Vasconcelos, José Antonio Díaz García, Guillermo Fuentes Ortiz, Francisco Fraile García, Apolonio Méndez y María del Rosario Ortiz.
La lectura que se puede dar a esta división, es que si Moreno Valle Rosas no logra persuadir a la mayoría de los líderes panistas de que él es la mejor opción, varios grupos del PAN se convertirán en su principal obstáculo para ser el próximo gobernador de Puebla.
Hasta ahora pareciera que el senador ve al PAN como una franquicia que se puede comprar y desechar cuando ya no le sirva.
O por lo menos así actuó en el PRI.