Educar es convertir a alguien en una persona más libre e independiente, con más criterio. En un individuo capaz de dirigir su propia vida. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al hombre.
Hay que distinguir dos facetas en este terreno: por un lado la información y por otro, la formación. La primera consiste en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, la segunda trata de ofrecer pautas de conducta con cierta orientación, favoreciendo la construcción de un ser humano más dueño de sí mismo.
Muchos libros sobre educación sexual sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de anatomía, en donde se relata cómo se realizan las distintas técnicas y estilos que existen, sin un fondo ético.
La educación sexual consiste
en la... (+)