Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Lunes, 20 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

Busca Edson satisfacer sus necesidades espirituales a través de su obra artística

 
Tere Ramírez Ojeda

El espíritu es para él la magia de la vida, ese espíritu que conecta a todos los seres humanos con el universo. Su filosofía es: sólo soy un hombre del planeta tierra.

Edson Balderas Fernández no vive con lujos, no tiene un horario de trabajo y mucho menos sigue la moda, ni los esquemas sociales establecidos, él trata de enfocarse a las cosas del alma, esas que se olvidan por la necesidad de allegarse de dinero para subsistir.

Aunque admite que hace artesanías como collares de piedras minerales, pulseras de diversos hilos y joyería con hilo de plata, entre otros objetos ornamentales, para obtener dinero, su pasión es elaborar alebrijes y pintar en diferentes técnicas lo que vive y sueña.

Su cabello lacio asemeja a un papagayo, él mismo lo ha bautizado así por los colores rojo, verde, azul, amarillo y morado que tiene. Pero el vivaz colorido no sólo se deja ver en su cabeza, sino que se hace presente en todas sus pertenencias. Lo mismo en el collar de piedras naturales que adopta cualquier día, que en su ropa en la que resaltan bordados que le ha adicionado él mismo.

Edson tiene 26 años de edad, pero desde hace una década se ha dedicado a crear en diferentes disciplinas, es autodidacta en todo lo que hace.

“No he estudiado en una institución, todo lo que voy aprendiendo lo leo y práctico por mi cuenta. Empecé con la pintura y luego con la cartonería; la artesanía me gusta pero es algo que empecé a hacer por necesidad económica, es algo que se vende pero no me llena tanto, por eso busco más hacer alebrijes y máscaras”, refiere mientras teje una trenza multicolor a una adolescente.

Delgado, moreno y afable, Edson cuenta que fue a partir de la separación de sus padres que su esquema social se quebrantó, entonces tenía 16 años de edad y decidió refugiarse en las artes para “sacar el odio, la decepción y el resentimiento que después se convirtió en alegría y cosas positivas”.

Vivió y nació en el Distrito Federal, pero desde hace ocho años llegó a Tlaxcala y logró un espacio en el bazar artesanal de los sábados y domingos de la Plaza Xicohténcatl, cuyo espacio le permite vender algunas de sus creaciones para subsistir.

El padre de Edson es contador y goza de una posición económica desahogada, pero él prefiere vivir con su mamá que adora y práctica la danza y con su hermano menor que también es un creador innato.

–¿Por qué elegiste la artesanía como forma de vida?

–Por una búsqueda espiritual. Siempre busqué satisfacer esa necesidad y no conformarme con ser sólo parte de la sociedad, de tener una buena economía, una casa o un carro, sino más bien encontrar el significado de mi vida.

–¿Qué influencia tienes en tu trabajo?

–Investigo nuestra cultura, siento que lo indígena lo traigo en la sangre y no lo puedo ni quiero negar; es una parte que está muy despreciada, pero que es necesaria para que podamos crecer, por eso busco en nuestras raíces, de ahí retomo lo que nos dejaron nuestros ancestros.

–¿Usas drogas para crear?

–Sí, el amor y la locura, responde al tiempo que se ríe y corrige: creo que el lenguaje del arte nace cuando todos tus sentidos se conectan, encuentras un equilibrio, que algunos lo llaman el nirvana, ese momento lo puedes tener durante el sueño, despierto o viendo un atardecer, pero cuando hallas esa conexión las manos empiezan a hablar, no hay reglas, pero normalmente son las manos las que canalizan esa fuerza para materializar ese momento.

Asume que el sistema económico y la avaricia de los seres humanos han ensombrecido su sensibilidad, “antiguamente la forma de ver la vida era diferente, el oro no tenía el valor que ahora se le da, no valía casi nada, lo más valioso eran las personas, el espíritu y la misión de cada ser humano.

Su taller artesanal está ubicado en su casa, cerca del centro histórico de la capital, en ese lugar las habilidosas manos de Edson elaboran sus piezas, pinturas y alebrijes, los dos últimos plasman su historia que define como vivencias entre la realidad y el sueño.

“Los cuadros no los vendo, son algo muy profundo para cambiarlos por dinero, son parte de mí, necesito verlos para estar bien y saber que yo valgo eso y que represento esa magia. En cada cuadro hablo de mi búsqueda y lo que me va pasando”, expresa convencido de que no todo tiene un precio.

 

Venerable padre y madre tierra

Centeolintonantzininincenvelitini, es una palabra de origen náhuatl que se lee completa y significa venerable padre y madre tierra, ese es el nombre de la exposición que Edson presentó en el ayuntamiento de Calpulalpan del 19 de septiembre al 14 de octubre de este año.

“Para mí, el ser de la tierra no es decir estoy en el planeta, sino es un ser vivo capaz de engendrar la vida, por eso no puedo hacer nada más que agradecerle porque me dio la vida y la oportunidad de estar en lugares hermosos como las montañas o el mar, que me llenan el alma”, resalta al referirse a los cuadros que aunque fueron expuestos en un lugar oficial, regularmente se pueden apreciar los fines de semana en el puesto que tiene en la Plaza Xicohténcatl.

Su forma de vida le ha permitido ser independiente, ha viajado por casi toda la República mexicana para conocer su cultura, en su andar también aprendió inglés y algunas frases de las lenguas étnicas, por lo que logra vender sus piezas a extranjeros y hacer trueques con los nativos.

Asegura que sus obras se resumen en la palabra que adoptó para su exposición, “la elegí porque le debemos todo a la mezcla de los dos seres, como el día y la noche que coexisten en el mismo planeta, no están separados uno del otro como tampoco lo están el hombre y la mujer, la locura y el amor”.

 
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV