Las dirigencias de las secciones 23 y 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) entraron en pánico, ya que prácticamente cuatro de cada 10 profesores del estado participaron en la movilización de ayer en contra de Elba Esther Gordillo Morales. En 19 años que lleva la “maestra” al frente de la organización, nunca se había visto en Puebla un rechazo de esta naturaleza y sobre todo, que los líderes magisteriales no tuvieran capacidad de convocatoria para frenar las protestas.
La reacción de desasosiego de los líderes locales del sindicato se generó no solamente por la respuesta a la marcha, sino porque fracasó una campaña de miedo que desataron, entre el lunes y miércoles, mediante la cual advirtieron a muchos docentes que si protestaban iban a perder beneficios laborales, días de salario, que serían fichados como personas conflictivas y que también seguramente durante la manifestación habría disturbios violentos.
Es tanta la desesperación de los secretarios generales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Cirilo Salas Hernández y Eric Lara Martínez, que este día, intentarán realizar una movilización de desagravio, de profesores que saldrán a respaldar a Gordillo y la Alianza para la Calidad de la Educación.
Para ello, están echando mano de algunos docentes, pero principalmente de maestros que todavía no tienen base y de los egresados de normales que presentaron el examen de oposición para que les den un puesto de maestro. A cada uno de ello, les están exigiendo que por lo menos lleven entre 10 y 15 personas –aunque no sean integrantes del magisterio– para aparentar que una parte importante de las bases del sindicato no están inconformes con Elba Esther Gordillo.
Incluso se rumora que el alcalde de San Martín Texmelucan, Noé Peñaloza, quien emanó de las filas del Partido Nueva Alianza (Panal), habría pagado a cientos de acarreados para que aparenten ser maestros que no están en desacuerdo con la Alianza para la Calidad de la Educación.
Si se lleva acabo dicha movilización –ya que anoche todavía se discutía en el SNTE si se llevaba acabo–, todo apunta a que no ayudará a revertir el clima de repudio que existe entre miles de profesores contra Elba Esther Gordillo, sus representantes gremiales y las políticas públicas del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.
Los afectos de este malestar no solamente los están resintiendo el sindicato, pues desde ahora quienes deben estar más preocupados son el senador Rafael Moreno Valle Rosas y los miembros de la cúpula del Partido Acción Nacional, que contaban con el dinero y los militantes del SNTE para que fueran activos importantes en las campañas electorales de los próximos dos años.
Las razones del malestar magisterial no se reduce solamente contra los planes de modernización educativa de Felipe Calderón y el cacicazgo de Gordillo Morales, sino a que el año pasado se utilizó la estructura del sindicato a favor de una fuerza política que les es ajena, como es el Panal; y en 2006, para beneficiar al PAN.
Ahora ese esquema se complica por la crisis económica que desató el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, que todavía se empeña en decir que se tienen condiciones para resistir los desajustes financieros internacionales, cuando a lo largo de este año han subido el precio de los alimentos, los combustibles y todo tipo de servicios. Un sector altamente vulnerable por este mal gobierno del Partido Acción Nacional es sin duda los maestros que sufren de salarios bajos y el enriquecimiento de sus dirigentes.
En el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación insiste en la versión de que la organización de las marchas de ayer y hace 15 días han intervenido operadores del Partido Revolucionario Institucional con el propósito de evitar que el SNTE apoye a Moreno Valle como candidato del PAN. Esa es una visión equivocada.
Si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación quisiera contener el enojo de los maestros, debería echarle el guante a Dinorah García Hernández, quien en el pasado periodo sindical de la Sección 51 adquirió una fama que trascendió a la organización gremial debido a los escándalos de corrupción que protagonizó, como era obligar a muchos maestros a que le entregaran varias de sus horas de clase para que les concedieran cambios de centros de trabajo u otros beneficios, y esas horas después eran vendidas al mejor postor.
Muchos maestros se sienten agraviados por no solamente por la venta de plazas que hacía Dinorah García, sino porque uno de los hijos de la dirigente, así como amigos del vástago, sin tener estudios acabados ya tenía plaza de tiempo completo, una privilegio que miles de docentes nunca alcanzan a pesar de laborar por muchos años en el magisterio oficial.
Y ese enojo también se debe a los fraudes inmobiliarios, los autos de lujo, las fiestas con prostitutas de lujo, los viajes y la compra de franquicias de restaurantes que con recursos del sindicato realizaron los anteriores dirigentes de las dos secciones del sindicato.
Pero no solamente el SNTE se equivoca por no sancionar vicios del pasado, sino por seguir cometiendo muchos yerros.
Uno de ellos, es que entre el lunes y el miércoles, los jefes de sector, los supervisores y los integrantes de cada comité delegacional del sindicato, recibieron llamadas telefónicas en sus domicilios por parte de operadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para advertirles lo siguiente:
Que si no frenaban la asistencia de maestros a la marcha de ayer, podrían ser sujetos a una purga para que sean marginados de los beneficios económicos o que de plano buscarían echarlos del magisterio.
Esas mismas amenazas se hicieron llegar a los profesores de las bases.
Y por si fuera poco, en algunos noticieros de radio se estuvo difundiendo la versión de que habría grupos de golpeadores que intentarían desarticular la marcha de este miércoles o que los granaderos de la policía estatal disolvería las manifestaciones.
Asimismo, circularon correos electrónicos en donde se tildaba de “flojos” a los maestros que están participando en las protestas del magisterio de Morelos.
Sin duda alguna son métodos que ya no funcionan y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación actúa de tal manera que en lugar de querer apagar el fuego con agua, le echa gasolina.