Atlixco– En el marco del Día Mundial de la Alimentación, diversos sectores del campo de esta zona lanzaron comunicados para manifestar su postura con respecto al panorama local, nacional y global que existe en torno a este tema.
Por principio de cuentas, la Unión de Productores de la Tierra (UPT) opinaron del “grave” problema de los alimentos. “Todos hemos visto cómo se han aprovechado de la crisis alimentaria devastadora, como si una mayor liberalización de la agricultura fuese a contribuir a resolverla en lugar de ser parte del problema”, criticaron.
En el amplio documento entregado la tarde de este jueves a La Jornada de Oriente, sostienen que “el sistema alimentario nacional ya tocó fondo. Hay millones de personas que no tienen acceso a la comida que necesitan, multiplicando la desnutrición y el hambre. El gobierno federal tiene que actuar en este momento, y no con paliativos y propaganda asistencialista”.
La salida, añade la UPT, no está en profundizar la desregulación de la producción y el comercio de alimentos. “Nosotros, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales, consideramos que la anterior medida agravará el panorama volatilizando aún más los precios de los alimentos, incrementando la dependencia de las importaciones, y fortaleciendo el poder del agronegocio multinacional en los mercados agropecuarios”.
La incapacidad para manejar la crisis alimentaria actual, afirman los productores, es una muestra del “fracaso tras tres décadas de desregulación de los mercados agrícolas. Necesitamos un sistema de comercio de nuevo cuño, orientado por objetivos de desarrollo, empleo y seguridad”. Estamos, apuntan, “reclamando soluciones que estabilicen la producción y distribución de alimentos de manera tal que se pueda satisfacer la demanda de comida saludable, adecuada y asequible”.
El gobierno de Felipe Calderón, asumen, tienen que empezar a optar por una visión de largo plazo sobre los desafíos que enfrenta ese sector. “La agricultura moderna ha significado una palanca para el aumento importante de la producción alimentaria, pero los beneficios se distribuyeron de manera desigual, y a un precio cada vez más inadmisiblemente alto para los pequeños campesinos, los trabajadores, las comunidades rurales y el medioambiente”.
Lamentaron que “los tratados de libre comercio promueven la liberalización generalizada, lo cual agrava la volatilidad en los precios de los alimentos. Eso conduce a una dependencia creciente en los mercados internacionales y a una disminución de las inversiones en la producción local de alimentos”.
Bajo ese esquema, revienta la UPT, “hemos pasado de ser exportadores netos de alimentos a importadores netos de alimentos. Incluso, el aumento exponencial de los precios de los alimentos beneficia enormemente a las empresas trasnacionales de agronegocios y a los carteles de productos básicos que controlan el comercio agrícola y alimentario”.
Los firmantes del desplegado aseguran que la alternativa para solucionar la crisis alimentaria pasa porque “el gobierno y las comunidades cuenten con una gama de herramientas a su disposición para construir sistemas alimentarios y agropecuarios resistentes, aptos para enfrentar los desafíos que se avecinan. Eso incluye un énfasis mayor en políticas que acrecienten la soberanía, estimulen la inversión en los mercados locales, apoyen la agricultura sustentable de pequeña escala, protejan a la protección local frente al dumping, realizar una reforma agraria genuina, y permitan la aplicación de instrumentos comerciales como cupos y aranceles de importación”.
Por su parte, integrantes del Comité Campesino del Valle de Atlixco, encabezados por Lorenzo Hernández, sentenciaron que ese tema debe vislumbrarse desde una perspectiva global, pero con acciones locales.
La solución, exige un cambio radical ya que las políticas agrícolas deben formularlas los agricultores a pequeña escala, quienes son los responsables de la mayor parte de la producción de los alimentos consumidos en todas partes.
“Y para ello habrá que resolver tres temas que están interrelacionados: tierra, mercados y la agricultura misma”, comentó.
Los movimientos sociales que mantienen el combate de las “injusticias” del modelo capitalista actual vislumbran las cosas de manera diferente, sostuvo. “Para ellos es tiempo de movilizarse que represente el tipo de cambio profundo que en definitiva nos saque de esta crisis alimentaria y de la serie interminable de desequilibrios que abarcan el cambio climático, la destrucción ambiental, la pobreza, los conflictos por la tierra y el agua y la migración, generadas por la globalización”.