“A diferencia de Europa y Estados Unidos, en México la radio pocas veces ha sido considerada como un medio susceptible de producir arte, por lo que se han desaprovechado sus posibilidades estéticas o artísticas, que aún son desconocidas para un gran público. Uno de los ejemplos más acabados de lo que puede hacerse con el lenguaje radiofónico es precisamente el Radioarte, uno de los más importantes géneros artísticos radiofónicos que, nacido en Europa, se ha desarrollado ahí y se ha mantenido desde hace más de cuatro décadas”.
“Radioarte no significa hablar de arte por la radio”. Previamente a la presentación su libro El Radioarte, un género sin fronteras, el viernes 17 de octubre a las 13 horas, en el paraninfo del Edificio Carolino (4 Sur 104), la doctora Lidia Camacho, ex directora de Radio Educación y actual directora de la Fonoteca Nacional explica que el término se refiere a una novedosa tendencia artística que combina palabras, sonidos, ruidos, paisajes, gente, colores y otras hierbas para formar un producto artístico, pensado para la radiodifusión, pero que se puede apreciar en diferentes espacios.
El acto es organizado por la dirección de Comunicación de la Universidad Autónoma de Puebla y el proyecto radiofónico Artes electroacústicas, una aproximación a los nuevos comportamientos musicales, y el texto estará comentado por Jorge Juanes, filósofo y crítico de arte, y Zael Ortega, especialista en filosofía de la música e impulsor de Arte Radiofónico; será moderado por Jorge David Cortés.
La investigadora expone que en el país “no es sino hasta 1996, con el surgimiento de la Bienal Internacional de Radio, cuando de manera sistemática se comenzó a buscar caminos para adentrarse en esta propuesta artística radiofónica”.
“El descubrimiento del Radioarte en México representa una contribución al ensanchamiento del horizonte sonoro de la radio cultural. Su sola presencia abrió un nuevo camino para los que tienen al sonido como materia prima de su trabajo, para los que a diario ejercen su derecho a escuchar, para las instituciones que como la radio, tienen la obligación de abrir nuevos cauces a la expresión sonora”, asegura.
No obstante, la labor de crear Radioarte exige varios requisitos que van más allá del mero entusiasmo: investigación, creatividad, oficio y, sobre todo, tiempo, materia esta última de la que para estos menesteres, sólo puede disponerse en la radio cultural, pues en la radio comercial las producciones deben realizarse de forma rápida, luego de ser meditadas y resueltas en segundos, porque el tiempo es dinero.
Si observamos las condiciones en las que se realiza la radio cultural, compara, comprenderemos lo difícil que es su producción y la conformación de artistas que se consagren de tiempo completo a esta actividad. Por eso, es fundamental el papel de la radio cultural y universitaria en el impulso del Radioarte, tanto en su producción como en su difusión y divulgación.
Busca llevar hasta sus últimas consecuencias las posibilidades expresivas del sonido; intenta dislocar la sintaxis de lo que hoy conocemos como discurso sonoro; es un género que se enfrenta con nuevas formas, nuevos significados y nuevos referentes al arte sonoro por excelencia: la música. Cada obra es una búsqueda, pero también un reencuentro con el asombro, con lo inaudito, con todo lo que encierra el sonido cuando se le trata como materia estética.
Y se puede afirmar, señala, que el Radioarte ha abierto la posibilidad de tratar el sonido de manera artística, lo que permite buscar no sólo nuevas sonoridades en la cotidiana producción radiofónica, sea una cápsula, un spot o un documental, sino también el rechazo de lo evidente a favor de lo sugerente, lo experimental sobre lo anecdótico, de lo metafórico sobre lo discursivo.
Artes Electroacústicas se escucha todos los sábados a las 22 horas por Radio UAP (96.9 FM), y por la red en: www.buap.mx.