Bulevar surgió hace 18 años, cuando se decía que era el fin de la historia y cuando un tal Salinas nos había prometido que México entraría al Primer Mundo, íbamos a salir de pobres y nos integraríamos con los Estados Unidos, entonces el choque de las dos culturas: la anglosajona y la de origen indio y mestizo era previsto, era muy complicado el futuro, y la única manera de responder era con una publicación que difundiera nuestras tradiciones y costumbres.
“La intención –agrega– es que los poblanos y tlaxcaltecas fuesen capaces de saber que tenían un patrimonio y que ellos decidieran si lo vendían, lo destruían, lo conservaban o lo regalaban, pero con información”.
Así resume José Luis Naval, fundador y director de Bulevar, la concepción de esta revista que cumplió 18 años de difundir la cultura de la región, por lo que fue reconocido la tarde del lunes por el ayuntamiento capitalino y el Consejo Estatal de la Crónica.
Del título del proyecto, comentó que es porque los bulevares “fueron las calles más bonitas de Puebla creadas desde el siglo XIX”.
–¿Recuerda el primer número de la revista?
–Sí, claro, fue muy similar a los actuales. Usé uno de mis dibujos en tinta china del interior del Museo de Alfeñique y salió una entrevista que le hice a Eduardo Merlo. Tenía el mismo formato y concepción que tiene ahora, de una revista de arte, que seguiremos conservando. Es una revista modesta, siempre nos hemos preocupado porque salga pulcra, bien hecha, en una sola tinta dadas nuestras posibilidades, y para garantizar su salida permanente ha cambiado el papel, a veces hemos tenido dinero para un papel mejor, otras veces no.
–¿En la actualidad son redituables las revistas impresas?
–No. Por eso yo no cobro, ni los compañeros que escriben, ni los fotógrafos, ni los ilustradores. La revista es una muestra de cómo la sociedad civil puede organizar un trabajo sobre la cultura que es totalmente desinteresado para los políticos; por eso tiene una postura democrática, de recuperar y mantener vigente la cultura que hemos generado.
Bulevar es leído por amas de casa, trabajadores, obreros y, obviamente, gente de las universidades, y a casi dos décadas de su fundación, y tras haber tenido más de 300 autores, sigue vigente en el gusto de su público.