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Miércoles, 15 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

El 68 comenzó la transformación democrática; rompió con el monopartidismo: Felipe Galván

 

Felipe Galván / Foto Abraham Paredes
Yadira Llaven

¿Qué tienen en común Sandokan, Sherlock Holmes y Dartagnan?, pues que todos son personajes de novelas de aventuras, pero además de eso los une su deseo de colaborar con un ex activista estudiantil mexicano para que se haga justicia y se esclarezca el genocidio cometido hace 40 años en la plaza de Tlatelolco.

Al menos así sucede en Héroes convocados (Manual para la toma del poder), obra teatral basada en la novela homónima de Paco Ignacio Taibo II, adaptada y dirigida por el dramaturgo Felipe Galván, que se entrenó el pasado 1 de octubre en el Teatro Benito Juárez, de la ciudad de México, y que este lunes 20 de octubre ofrecerá dos funciones en Puebla.

La puesta en escena tiene como columna vertebral el “alucine” de Néstor Roca, un ex activista estudiantil sesentaiochero que, en plena convalecencia, tras haber sido apuñalado por un asesino serial al que persigue en su labor de reportero, convoca a sus héroes literarios para que lo ayuden a consumar su venganza contra el régimen de Gustavo Díaz Ordaz.

A decir de Felipe Galván, se trata de un ejercicio en el que la literatura y ahora el teatro se enfrentan al poder. “El espectador puede saber qué pasaría si contara con héroes como los creados por Salgari, Conan Doyle o Dumas para defenderlo de los abusos cometidos por quienes detentan la autoridad”.

En medio de esta historia están los relatos convertidos en monólogos de personajes cercanos al protagonista, quienes narran sus experiencias en el movimiento desde distintas perspectivas: estudiantil, académica, guerrillera, de dirigencia obrera.

¿Qué pasó? reflexiona uno de los personajes. “Éramos unos escuincles babosos, y eso nos dio unos güevotes”, dice uno de ellos mientras relata la manera en que  los estudiantes se enfrentaban a los granaderos a tal grado de tomar los explosivos con la mano y lanzarlos de regreso. “Cuando llegaron los de la Brigada Blanca y los del Batallón Olimpia, montando tanquetas militares en lugar de caballos, aquellos güevotes se nos hicieron asunto de palomitas”.

La represión acabó con el valor de los activistas, no de todos, pero sí de la mayoría; por eso era necesario convocar a los héroes para darles a los militares responsables de la matanza un escarmiento, al menos en la ficción. También hacía falta la perspicacia y el poder analítico de Sherlock Holmes para descubrir a quienes fraguaron la muerte de toda una generación.

Al finalizar la función de estreno, Paco Ignacio Taibo II, que se encontraba entre los asistentes, dijo que la reflexión obligada es que “la fiesta no ha terminado, porque los motivos de aquella lucha siguen siendo vigentes. Ahora hay más presos políticos que entonces, porque el autoritarismo criminal sobrevive y vivimos en la lógica del fraude electoral; si los motivos sobreviven, hay que seguir luchando”.

 

“El 68 abrió conciencias”

–¿A 40 años de los sucesos del 68, cual es la vigencia de esta historia y por qué la decisión de llevarla al teatro?

–El movimiento estudiantil del 68 fue el inicio de la transformación democrática del país, que rompió con el monopartidismo, abrió conciencias y diversificó la educación. La represión fue terrible, encarnizadamente sangrienta, pero el cambio sentó la posibilidad de concretarse porque la imaginación social fue lo suficientemente contundente para exigir y posibilitar el avance.

“La terquedad estudiantil en la marcha democrática del 10 de junio de 1971 aceleró con la confirmación de la vocación represiva del sistema las respuestas de otro tipo: vinieron entonces las organizaciones múltiples democráticas y las respuestas clandestinas y guerrilleras. El Estado tuvo que salir a la transformación con la reforma política. La apertura necesaria para la conservación.

“Y esta obra refleja cómo en los momentos de mayor oscuridad, cuando la contundencia de la mano estatal parecía acabar definitivamente con la posibilidad de respuesta, la imaginación toma su lugar subversivo, creador y propositivo. Desde esa perspectiva coyuntural planteada por Taibo II nosotros pudimos reflexionar con una visión de cuatro décadas, un reto y una posibilidad de trascendencia en lo individual de esas históricas jornadas”.

–No hay perdón, no hay olvido. ¿Puede el teatro ayudarnos a recuperar la memoria? ¿Es ésa la intención de esta obra?

–El problema es que la tendencia oficial en PRI–PAN y su prensa (mayoritaria) abogan por el perdón y el olvido. Hay que contrarrestarlo. Ésa es una resultante de la obra, pero no su intención primaria.

“Creo que el 68 fue a la larga un triunfo de la sociedad mexicana, pero se fundó en la derrota de sus batallas, en ese momento recién golpeados, apresados, muertos y/o desaparecidos, plantearse lo contrario con los prototipos justicieros de la literatura de aventuras es un enorme acierto de Taibo II para confirmar que la imaginación está abierta para el sueño, y que éste sigue existiendo en su último reducto: la naturaleza del aparentemente derrotado sesentaiochero. Por eso jugar al mundo como quisiéramos que fuera, nos permite continuar abiertos a cambiar el mundo que no queremos que sea como es o era”.

–¿Es una adaptación literal del texto de Taibo o cuáles son los elementos aportados por Galván como dramaturgo?

–Taibo II es respetado esencialmente en la invocación de los héroes y sus antecedentes y resultados. Por supuesto que no literalmente, aunque usamos en algunos instantes textos del autor narrativo, pero la construcción del texto escénico es un cambio de lenguaje radical. No puede ser literal, hubiese sido un error.

Por otro lado, finalmente agregó: “sí variamos fuertemente en los testimoniales. El Néstor de Taibo II llama a sus compañeros sesentaiocheros en 1970 para que analicen el 1969; nosotros llamamos a sesentaiocheros en 2008 para que testimonien sobre el 68 desde ahora, con su evolución o involución de cuatro décadas. El idioma, por supuesto, es otro”.

Aquellos que estén interesados en conocer en que pararon las indagaciones de Sherlock Holmes en el caso Tlatelolco, disfrutar la manera en que los tigres de Malasia toman por asalto un cuartel militar, o simplemente en impedir que lo sucedido hace 40 años en la Plaza de las Tres Culturas caiga en el olvido, pueden acudir al Teatro de la Ciudad este lunes 20 de octubre. La colaboración con la cultura patria es de 75 pesos.

Los actores: José Antonio Arias / Héctor Hugo Arias / Raúl Bretón / Luis Cisneros / Ismael Colmenares / Raúl Díaz / Carlos Escobar / Gabriel Fragoso / Georgina González / Lida Jiménez / Francisco Islas / Ángel Lara / Óscar Martínez / Ronaldo Monreal / Luis Manuel Monroy / Raúl Péretz / Arturo Sánchez / Williams Sayago / Cristina Souza / Carlos Velázquez / Carmen Vera.

 
 
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