En el año 1994, a los 27 años de edad, se suicido de un balazo el músico Kurt Cobain. Cobain es considerado algo así como el John Lennon de los 90; un músico que se ganó una audiencia mundial y se convirtió en el ícono de toda una generación. La muerte de quien fuera el líder de la agrupación Nirvana sacudió al mundo, y niñas de secundaria se vistieron de luto al enterarse de la noticia. Cobain murió en el momento de mayor éxito en su carrera artística y dejó a todos sus fans prendidos y deseando más. De él –al igual que de Janis Joplin y Jimmy Hendrix– se pregunta cuál hubiera podido ser su contribución si hubiera vivido más años. Las teorías de conspiración han rondado los acontecimientos relacionados con su fallecimiento, siendo la más desconcertante la que se expuso en el documental dirigido por Nick Broomfield, Kurt and Courtney. Broomfield da una terrible explicación de su muerte. Sostiene que Kurt Cobain estaba a punto de divorciarse de su mujer, Courtney Love, y la amenazó con dejarla en la calle. La argumentación fílmica concluye que ella fue la responsable de su muerte. La película se desarrolla con entrevistas realizadas con gente que conoció a la esposa de Cobain, incluyendo una ex pareja, así como al propio padre de Love. De por sí los mitos que rodean a Cobain son muchos. Entre ellos se dice que él presagió su muerte con la decoración de lirios blancos y veladoras que se pusieron para el escenario del concierto Unplugged de MTV. La fascinación con Cobain no ha cesado en los 14 años transcurridos desde su suicidio.
Las cenizas de Cobain se dividieron en tres partes. La primera fue esparcida en la cercanía de su casa en el estado de Washington; otra fue depositada en un templo budista en la ciudad de Nueva York. La última parte de sus restos la guardó su viuda. Al parecer, Courtney Love guardó esas cenizas en su casa en Los Ángeles dentro de una bolsa con forma de oso de peluche. A principios de este año se reportó que habían sido robadas de la mansión de Courtney Love y ella declaró públicamente que estaba completamente desconcertada e inconsolable. A los pocos meses una artista alemana de origen australiano presumió tener en su posesión esas cenizas. Natascha Stellmach ha utilizado los supuestos restos del compositor de Smells like teen spirit dentro de una exhibición de nombre I just wanted you to love me (“Sólo quiero que me quieras”) que se presenta en la galería Wagner + Partner en la ciudad de Berlín. Entre las obras presentadas por Natasha Stellmach dentro de la serie Set me free (“Libérame”) se incluye un texto sobre una reunión alucinada entre Cobain, Adolf Hitler, Diane Arbus y los hermanos Grimm. También una serie de fotografías de las palabras Set me free escritas con ceniza; la pieza principal de la exhibición es una cigarrera antigua que contiene un cigarrillo de hashish combinado con las cenizas de Cobain. La artista piensa que al fumarse este pitillo liberará a Cobain del circo mediático en el que ha sido encarcelado. No ha revelado cómo fue que las cenizas llegaron a su poder y se ha limitado a explicar que “fue algo mágico”. Un representante oficial de Courtney Love niega toda posibilidad que ésas sean la cenizas de Cobain y asegura que siguen en el poder de su viuda. Esto contradice lo que originalmente había declarado la propia Love, pero su comportamiento es legendariamente errático e inestable y nunca se sabe bien si está en sus cinco sentidos mientras da una entrevista.