En cierto sentido, se entiende que el Estado es el aparato que administra a la sociedad, sobre todo ofreciéndole seguridad jurídica y conduciendo políticas públicas destinadas a garantizar un desarrollo social, político y económico estable. Sin embargo, al conocerse algunas noticias de lo ocurrido este fin de semana se percibe que en el estado de Puebla parece haber una ausencia del Estado mexicano.
El primer asunto es el descubrimiento de que un grupo de 32 indocumentados provenientes de Centroamérica fueron secuestrados y torturados para que sus familiares en Estados Unidos pagaran un rescate. Lo grave es que aparecen involucrados policías de Lara Grajales. Y se percibe que este problema tiene su origen en que el Instituto Nacional de Migración y la Procuraduría General de la República (PGR) no han hecho nada contra las bandas que se dedican a delinquir en contra de migrantes mexicanos o de extranjeros. Es decir, las instancias de gobierno que deberían intervenir en contra de estos problemas son omisas o son parte del crimen organizado.
Un segundo asunto. En los últimos días se ha difundido una serie de noticias de los efectos negativos que habrá en México, y en particular en Puebla, a causa de la crisis financiera de Estados Unidos, y que para revertir esa situación se debe invertir en infraestructura. Sin embargo, lejos de que eso ocurra, pareciera que los políticos de todos los partidos, junto con funcionarios gubernamentales, están en una postura de lograr que en la entidad poblana no se genere la inversión pública que se requiere.
Por estos hechos, en muchas ocasiones una parte importante de los ciudadanos vemos una ausencia de políticas de Estado para solucionar los problemas del país y de Puebla. Tal parece que las fuerzas políticas y la gente de gobierno no tienen respuestas para la mayor parte de los problemas.