Como una experiencia que pudiera calificarse de vanguardia, hace un año se creó e institucionalizó como una iniciativa asumida por Canal 22 y Canal 11, la figura del “defensor del televidente”.
El defensor del televidente es una figura de protección a los intereses de la gente y más aún es la que puede “garantizar” el respeto al auditorio. Sus funciones principales son: a) solucionar los conflictos que pudieran darse entre los televidentes y el canal respecto de la transmisión de algún programa; b) actuar con ética y bajo principios de objetividad, independencia e imparcialidad; c) proporcionar mayor calidad en la programación mediante la vigilancia que se debe hacer sobre los contenidos emitidos, los cuales deberán “desarrollar mecanismos de participación, formación y consolidación de audiencias activas, reflexivas y críticas”; y d) dar respuesta a las y los ciudadanos que presenten quejas, sugerencias o comentarios sobre los contenidos de los programas (sean noticieros, de opinión, culturales o de entretenimiento).
Las televisoras comerciales permanecen indiferentes ante figuras como esta, porque las razones comerciales suelen pasar sobre el respeto a la dignidad y otros derechos del televidente, no obstante que participan consejos consultivos de publicidad, no cuentan con una figura–puente que acerque a la audiencia con ellos, no resulta de su interés porque evidentemente un defensor del televidente ahí sería tanto como tener al enemigo en casa, pues los realities, telenovelas y noticieros que emiten suelen tener sesgos, son opaces, no actúan bajo criterios de objetividad e imparcialidad y poco aportan a la construcción de ciudadanos críticos y reflexivos.
Dado que la televisión privada no se interesa en esto, ojalá y los gobiernos de los estados lo hagan, siguiendo el ejemplo de dos televisoras públicas como Canal 11 y Canal 22. ¿Usted qué encuentra en los contenidos de la programación de televisoras públicas locales?
*Presidente de Incodeco A.C.