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Viernes, 10 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Economía
 
 

 A DEBATE  

Crisis y devaluación

 
Susana Rappo

Estamos en un momento de gran inestabilidad financiera, donde las noticias se suscitan con mucha rapidez mientras que las medidas tomadas por los gobiernos de los principales países industrializados no tienen en el corto plazo los efectos necesarios para frenar la debacle del sistema financiero internacional, expresado en la caída de las principales bolsas de valores del mundo.

En el caso del gobierno mexicano y del Banco de México, la lentitud en sus medidas permitió la depreciación rápida de la moneda, en pocos días, suponiendo que la inyección de dólares calmará el mercado de divisas y la sesión altamente especulativa del  miércoles y jueves.

Según el comunicado de la Comisión de Cambios, donde participan funcionarios del Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, intervendrían frontalmente en el mercado de cambios para contener el desorden de los movimientos: señalando las condiciones de incertidumbre y falta de liquidez en el mercado cambiario, la Comisión de Cambio decidió inyectar mediante subasta 2 mil 500 millones de dólares,  lo que desde 1998 no hacía de manera directa.

Si bien la depreciación acelerada del peso frente al dólar se frenó, la divisa se siguió cotizando por encima de los 12 pesos, lo cual significa una respuesta muy lenta del mercado y una afectación directa a la planta productiva y a las actividades económicas del país.

Sabemos que el control inflacionario depende y al mismo tiempo se expresa en el tipo de cambio. En los últimos años la dependencia hacia el exterior se ha acrecentado, una mayor parte de los insumos industriales y una mayor diversidad de bienes de consumo son importados, la depreciación del peso supone un encarecimiento de los costos de producción mayor que en años anteriores, porque la dependencia es mayor.

Amparados en el libre comercio y bajo el lema de importar en lugar de producir, cuando los diferenciales de costos beneficiaban la importación, una parte muy significativa de la planta productiva nacional se desmanteló, convirtiéndose amplios sectores en comercializadores de producciones externas.

El escenario anterior opera sin contratiempos siempre y cuando no exista riesgo cambiario; es decir, exista estabilidad del tipo de cambio. La preocupación actual de las autoridades monetarias es tratar de frenar una devaluación mayor que tiene impactos inmediatos sobre la mayoría de los productos, porque el componente de importación es muy alto. No es casual que por dos días seguidos veamos al titular del Ejecutivo tratando, en cadena nacional, de mostrar e irradiar control y confianza en la población en que la economía mexicana tiene la fortaleza y el gobierno los recursos para hacer frente a esta crisis financiera, olvidándose que esta sociedad tiene memoria y que la historia de las crisis de la economía mexicana está muy presente.

 
 
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