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Viernes, 10 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

 ENTREPANES 

Se las volvemos a quitar

 
Alejandra Fonseca

Julieta Martínez Rodríguez, la famosa July, ex de la Michuimau, creó su Asociación Civil aquí en Puebla para ayudar a los poblanos con quemaduras. Así atiende por igual a jóvenes que adultos, a infantes que adolescentes. Requiere de apoyos: económico y voluntariado. Pero su actividad más importante es la prevención. Crear conciencia a través de pláticas. Para ello asiste a escuelas, secundarias, prepas y universidades. A cualquier grupo que la invita. Habla con los muchachos y muchachas. Con padres de familia. Con quien sea.

El inicio de sus conferencias es brutal: Se dirige a un muchacho. Le pregunta: “¿Cómo te llamas?”, “Juan”, responde el interpelado. “¿Cómo cambiaría tu vida si sufrieras un accidente y se quemara la mayor parte de tu cuerpo, incluso tu rostro?”, añade July. Y el chamaco queda estáticamente electrificado.

En un programa de radio donde fue mi invitada, me la hizo: “Tu hijo, por quien tanto te has partido el alma y lo has dado todo. Tan guapo, tan inteligente ¿qué pasaría si sufriera un accidente y sobreviviera quemado?” Toque madera mil veces. Que la boca se le haga chicharrón, le dije. Pero a cualquiera nos puede pasar...

¿Cómo sería nuestra vida, si nosotros o algún familiar sufriera quemaduras de tercer grado y sobreviviera? Que se me haga la boca chicharrón, ahora a mí, pero es inimaginable cómo cambiaría nuestra vida.

¿Sabe usted que los niñas y niños quemados que sobreviven, después de hasta 40 ó 50 cirugías, para que su rostro y cuerpo queden visibles, cuando July los lleva al cine, entra con ellos y los sienta en las butacas, quieren que ya se apaguen las luces para que la gente no los vea?

¿Sabe que los niños y niñas quemados no asisten a fiestas infantiles porque los otros niños y niñas, al igual que los adultos, los evitan por todos los medios? Para ellos no hay fiestas infantiles, ni compañeritos de juegos, ni kermés o días de feria, ni ir a un parque de diversiones para subirse a los juegos. ¿Realmente podemos, siquiera, imaginar lo que sienten por esa discriminación?

¿Qué explicación podemos argumentar ante un niño sano, frente a otro de su edad, que quedó deforme y mutilado por un accidente de quemaduras donde, quizá, lo único sano son sus ojitos y la mirada que sale de entre su rostro desfigurado? ¿Qué le decimos si es más fácil hacerlo posible y lo imposible, para que no lo vea?

July, siempre activa, no cesa en pedir apoyo a quien puede. Hay quien la apoya incondicionalmente con la siguiente frase como súplica: “Te apoyo. Pero no me enseñes fotografías”. Y no tenemos que ver fotografías. ¿Pero qué hacemos con los niños y niñas que sobreviven a las quemaduras y tienen derecho a una vida, a ir por la calle, a jugar, a ir a fiestas? July, más que nadie, lucha por sus vidas. Lo logra con el apoyo de mucha gente e instituciones. Y sin embargo, con nuestras actitudes, esa vida que se salvó se las volvemos a quitar.

¿Podríamos hacer un mejor mundo posible para ellos y nosotros?

 

 
 
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