“En la historia de la imagen actual en Puebla se está dando una lucha. Esto se puede constatar recientemente con las narcomantas, utilizadas para difundir una idea, donde la imagen resulta ser el campo expandido, en el que luchan las ideas. Y en todo esto… ¿Dónde se quedará y dónde encontrará cobijo el arte, cuándo era el lugar predominante de la imagen? La imagen se está desplazando en nuestra realidad cultural, se está yendo a los medios de comunicación, y éste es un punto que se está reflexionando también desde la estética”.
Así se expresa el crítico de arte Ramón Almela, quien habló de la situación actual de la imagen en esta Puebla provincial y conservadora, que está siendo observada desde otros puntos del país.
“La imagen es nuestra vida y representa nuestra realidad. Todo está relacionado en cómo nos mostramos”. Sin embargo, desde la etapa de Duchamp y los cambios del arte objeto, “ya no hay distinción. El arte no puede diferenciarse de otro objeto cotidiano, pues una cosa no puede ser arte por sí misma sino por dónde está situada, en qué relaciones sociales se está estableciendo, por eso el diseño se está volviendo el campo de actuación de la imagen”.
Expuso que desde el siglo XVIII el arte ha tenido otra función. “La comercialización del arte ha tenido un progreso que ha desbancado la idea verdadera, la esencia del arte como ética y como involucramiento con la sociedad. Ese punto se ha perdido, sobre todo en lo contemporáneo. La gente no entiende el arte, el arte se está metiendo en otro rollo, y esto pasa con la imagen”.
Otra de las cosas que está cambiando, considera, es la percepción de la imagen y el diseño. “Todavía en las discusiones académicas infantiloides se preguntan si el diseño puede ser arte, y lo que pasa es que el diseño es imagen, y la imagen está penetrando en la sociedad y todo es diseño, todo es imagen, con la integración del entorno espacial”.
Ante ello, aclara que la imagen se está reportando con actividad continua, que cambia el concepto del arte. “El verdadero arte está siendo desplazado, está siendo utilizado por los medios de comunicación a través de la imagen, y esta imagen es como el arte se tiene que montar. No precisamente en los artistas subyugados por la institución– arte, sino en este entramado de vender, colocar la obra, de adquirir fama… todo un mito que se está disolviendo”.
Por otro lado, Almela asegura que las galerías, museos, críticos, curadores, incluso las bienales y otras actividades en general, “son un entramado de mafias. Te das cuenta entre más te metes. La foto se ha hecho arte, cuando era el gran recurso para decir que el arte es reproducción, circulación de imagen, y sin embargo, venga pa’dentro”.
“La fotografía se mete en el arte y el arte se lo come. El arte como institución se está abarcando, moviendo, a nivel de actividad monetaria, de marketing, actitud que se repudió en los años 70 y que hoy, a varias décadas, seguimos teniendo que enfrentar”.
De ello, ejemplifica, “la semana pasada, el genio de los tiburones en formaldehído, el de las vacas cortadas, Damien Hirst, el artista extremo, hizo algo que rompió los esquemas y la cadena ‘artista vende a coleccionista y éste a la vez lo subasta’. Hirst se fue directamente a la casa de subasta y a ganar dinero”.
Esto, afirma, ha llamado una gran atención; cuando la economía mundial se viene abajo, la gente está poniendo dinero y comprando su obra. “Todos los esquemas del arte los estamos dejando a un lado… esto es lo que está pasando”.