La foto es grandiosa a pesar de no tener mayor hallazgo que la escena que representa: una niña de espaldas, mira la enorme nube gris formada de polvo y tapices, mientras las paredes de un edificio se desploman frente a ella. Hipnotizada por la nube (se sabe por la posición del cuerpo: rostro hacia arriba, brazos sueltos a los costados, pies en punta, pierna derecha adelantada) permanece de frente a la caída, a pesar de los elocuentes gestos de los bomberos huyendo. Otras personas corren alejándose, todas con la misma expresión de pánico, algunas hacen aspavientos hacia la niña, como pidiéndole que se aparte; y sin embargo ella se ve ligera, casi flotando.
Habitaba el edificio, se escapó de los brazos de sus padres y corrió hacia él. Escuchó el estallido y fue a mirar el derrumbe.
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