Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Jueves, 9 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 OPINIÓN 

El derrumbe

 
Gabriela Conde

La foto es grandiosa a pesar de no tener mayor hallazgo que la escena que representa: una niña de espaldas, mira la enorme nube gris formada de polvo y tapices, mientras las paredes de un edificio se desploman frente a ella. Hipnotizada por la nube (se sabe por la posición del cuerpo: rostro hacia arriba, brazos sueltos a los costados, pies en punta, pierna derecha adelantada) permanece de frente a la caída, a pesar de los elocuentes gestos de los bomberos huyendo. Otras personas corren alejándose, todas con la misma expresión de pánico, algunas hacen aspavientos hacia la niña, como pidiéndole que se aparte; y sin embargo ella se ve ligera, casi flotando.

Habitaba el edificio, se escapó de los brazos de sus padres y corrió hacia él. Escuchó el estallido y fue a mirar el derrumbe.

De niños la incomprensión del mundo es atribuida a nuestra condición pueril. Suponemos que creciendo éste se nos presentará diáfano; sin embargo, al crecer, las incomprensiones aumentan. Apostamos entonces por certezas efímeras pero tangibles; tenemos una casa, una familia honorable y un árbol creciendo en el patio. Efímeras porque eventualmente perderemos todo eso, la única certeza inmutable es aquella de no tener.

Hablé sobre el impacto provocador de la foto. Estoy convencida que nos formamos de pérdidas. Nuestras carencias marcarán el camino de nuestras vidas. Para qué escaparnos entonces. Por qué huir de nuestra condición efímera, del paso de las horas, de nuestra supervivencia inasequible. Acaso no será mejor portarnos como esa pequeña; imaginar el estallido y  regresar a la casa, a la fractura, al derrumbe. Eso tampoco nos hará eternos, pero mejor conocer la materia de la que estamos hechos (qué ausencias, qué dolores, qué mutismos). No sólo la nostalgia de aquellos tiempos pasados, no sólo la añoranza de la familia feliz que se tuvo o no, más: el desplome como pertenencia, la caída como explicación que nos situé frente a nuestras propias fisuras. La rotura inicial para comprender del silencio, del vacío y del derrumbe.

 
 
Copyright 1999-2007 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV