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Jueves, 9 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 OPINIÓN  

Libertad de expresión

 
Carlos Meza Viveros

Dedico este artículo al señor  Fabián Gómez, H. director de “Contraparte”.
Sinceramente.

“Quien le teme a los efectos de la Ley y la justicia, es un ser despreciable, que
No merece la gracia  de la honra.”
Ulpiano.

“La ignorancia de la ley no sirve de escusa y a nadie aprovecha.”.
Aforismo jurídico.

 

Era el segundo año de gobierno de Vicente Fox Quesada y las conductas chabacanas, la politiquería y la ignorancia e incultura puesta en el escaparate internacional por parte del ex presidente panista hicieron que muchos extranjeros de todas partes del mundo se interesaran en el desarrollo político, social y cultural de México, algunos por morbo otros por la incredulidad de que nuestro gobierno estuviese en manos de un personaje tan pintoresco y desparpajado como el entonces primer mandatario.

Por razones que desconozco, el periodista y locutor de la radio Pedro Ferriz de Con acostumbraba matizar los dislates de aquél justificándolos en cada acontecimiento, lo que por supuesto  era una actividad harto difícil.

Para entonces, la revista Proceso, daba cuenta cada semana de los tropiezos del mandatario y el mandatario a su vez los contestaba públicamente y cada semana en un programa radiofónico, preparado a modo para que los mexicanos “dialogaran”, con él.

Vinieron las consignas en contra del director de Proceso y a Ferriz de Con se le ocurrió hablar de la falta de crecimiento en la economía del país culpando para ello, a una bola de mexicanos “traidores”, “vende patrias” que sacaban miles de millones de dólares al extranjero, lo que hacía que se colapsaran las finanzas del país; como verán ustedes el argumento no solamente era pueril, sino inexacto, lo cierto es que fue el pretexto para lanzar el dardo en contra de su “victima” explicando lo anterior a sus  radioescuchas para rematar diciendo; palabras más, palabras menos: “...¿Verdad Julito? (refiriéndose con sarcasmo e ironía a Julio Sherer), esperamos los mexicanos que traigas de regreso los millones de dólares que te llevas a los bancos extranjeros....”. Era evidente que Ferriz de Con, no conocía los alcances de los artículos  6º y 7º de la carta de Querétaro, ni los efectos que se encerraban en el espíritu del Constituyente de 1917 para garantizar la libre expresión, libertad de imprenta y prensa  escrita. Pensó que golpeando al fundador de Proceso, quedaría bien con Vicente Fox.

Don Julio Sherer no le contestó nada al autor de tan infamante expresión, que seguramente, no solo generó en muchos escuchas del locutor, desprecio, deshonra, sino una gran violación a los derechos de la personalidad del imputado falsamente y, vinieron las consecuencias naturales y con todo derecho.

La victima de tan injurioso ataque mediático ocurrió al escenario adecuado. Los tribunales de Justicia. El asunto se resolvió de inmediato. Los abogados de Ferriz de Con le explicaron que la libertad de expresión y de publicar, escribir sobre cualquier materia, como una de las más importantes garantías constitucionales, tiene sus limitantes y acotaciones, veamos lo que rezan los preceptos referidos, en sus partes conducentes: Artículo 6º. “...La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral o losderechos de tercero....”. En efecto, Pedro Ferris hijo, había atacado a la moral (infamando falsamente con la propalación a través de la radio de un hecho y de actos infamantes imputados a un tercero).

Artículo 7º. “es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa sensura, ...ni cuartar la libertad de imprenta, ...que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública...”

Una vez enterado de lo grave de su actitud, no tuvo más remedio que salir al aire tres días después a expresar con toda humildad, palabras más, palabras menos: “...hace unos días difundí en este medio hechos imputados al señor Julio Sherer, reconozco que la información que me fue proporcionada, era falsa e inexacta, por lo que me retracto de lo dicho y pido una disculpa a su persona por haber manchado su honra y los derechos de la personalidad que le asisten...”.

Es evidente que al autor de tan flagrante atropello al párrafo constitucional antes transcrito, que establece las limitantes a la libertad de expresión, tenía dos opciones: sostenerse en su dicho y hacer frente a la aplicación de la ley y las consecuencias que conlleva el haberse expresado de manera tan inmoral, violando los derechos de la personalidad de un tercero que le permitieron al ofendido, no hacer uso de la replica (potestad absoluta del agraviado), o en su caso ocurrir ante los tribunales para defenderse del procedimiento por reparación del daño, tanto moral como económico producto de su cobarde actitud. Ferris, opto por disculparse.

Este es un ejemplo de algunos casos en los que, el reportero, periodista pseudo periodista o aprendiz de esta noble profesión, se ven en muchas ocasiones inmersos y en otras, cobijándose en supuestos correos electrónicos enviados por sus “fieles y absolutos admiradores”, trascienden ataques y descalificaciones, para dañar, socavar, infamar, denostar, descalificar, calumniar y herir a lo más importante que tenemos los seres humanos, la honra, el prestigio, la dignidad, la reputación y principalmente a los miembros de la familia  de la victima del ataque.

Podría citar miles, si leyeron bien, miles de criterios emanados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que hacen referencia a estos casos, en los que periodistas de baja estofa han tenido que emular a Ferriz de Con o de lo contrario sujetarse al rigor escrupuloso de los implacables efectos de la Ley.

El desconocimiento de la norma constitucional, no es pretexto para trascender actos infamantes en cualquier espacio periodístico o cibernético ni la cobarde simulación de correos sin nombre, so pretexto de hacer valer el derecho al secreto profesional. El daño se causa con solo difundir la nota injuriosa y perversa, sea de la manera que sea o el medio de que se trate. Para estos sujetos les viene bien lo que dice Joan Manuel Serrat: “.... bienaventurados los que presumen de sus redaños, porque tendrán ocasión para demostrarlo.....”

Entonces a unos que otros filibusteros del periodismo, amantes de la nota roja, segadores de la honra le aconsejo, que antes de temer a las consecuencias de sus actos infames, estando a poco tiempo de enfrentarse a la aplicación de la ley, pretextando ignorarla y andar por la vida,  como “...sicarios del mal...” No pueden quedar impunes sin una respuesta justa y apegada a la ley, derecho inalienable de cualquier ciudadano para hacerlo valer.

No huelga la reflexión de hoy. Ser periodista, es algo más que sobre esta dignísima tarea tienen por concepto algunos informantes cibernéticos... ¿No cree usted?

 
 
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