Ante la crisis económica que enfrenta Estados Unidos se han empezado a hacer cálculos de cuántos poblanos migrantes podrían regresar o ser deportados. El cálculo más conservador es de que serían unos 14 mil los paisanos que podrían retornar, mientras que algunas organizaciones sostienen que podrían ser hasta 200 mil.
Frente a ese escenario, es fundamental poder entender que la crisis económica de Estados Unidos provocará un daño universal; es decir, sus efectos negativos se sentirán en todos los rincones del planeta; sin embargo, las alternativas para poder enfrentar las consecuencias no provendrán de la unión americana; se deben de tomar en el ámbito local.
La reducción de fuentes de empleos en Estados Unidos, sobre todo en las ramas de la construcción y de servicios, aunado al endurecimiento de las políticas migratorias, hace suponer que habrá regreso de migrantes y que se reducirán de manera drástica los montos de remesas que mandan connacionales, las cuales son el único o el principal sustento de miles de familias; al mismo tiempo, eso va a desalentar a muchos ciudadanos para que no busquen ir a conseguir trabajo a la unión americana.
Esas circunstancias hacen prever que en Puebla se agravará el problema de empleo, la crisis alimentaria y la pérdida de poder adquisitivos de amplios sectores de la población, sobre todo de los ámbitos rural y suburbano.
Tal situación plantea la necesidad de que el gobierno del estado y los ayuntamientos diseñen alternativas de empleo, programas sociales y de ayuda alimentaria para poder reducir los efectos de esta nueva crisis que amenaza con ser la más severa, para el caso de México, de los últimos 30 años.