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Miércoles, 8 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Narcomantas y alfabetización mediática

 
 
Ana Lidya Flores

“Usted es el contenido de cualquier extensión de sí mismo, ya sea un alfiler o una pluma, un lápiz o una espada, un palacio o una página, una canción, un baile o una conferencia… El significado de todo esto es la experiencia de usar estas extensiones de usted mismo. El significado no es contenido sino una relación activa”. La cita pertenece a Marshall McLuhan, celebridad el mundo de la Comunicación por haber formulado una gran máxima: el medio es el mensaje.
Viene a colación en este número de Medieros porque después de la aparición de las narcomantas en la ciudad de Puebla, los medios de esta localidad han reportado el acontecimiento y algunos incluso han intentado dar explicaciones a estos escritos instalados en el mobiliario urbano de la ciudad.
Sería demasiado reiterativo insistir en que el miedo es el mensaje. Ya lo he escrito por lo menos tres veces, parafraseando el texto de Enrique Gil Calvo, a propósito del riesgo, la incertidumbre y los medios de comunicación, por eso en esta ocasión acudo al célebre McLuhan y a su máxima referida a la comprensión de los Medios de Comunicación. Dice el autor que “en una cultura como la nuestra, muy acostumbrada a fraccionar y dividir para controlar, puede ser un choque que le recuerden a uno que, operativa y prácticamente, el medio es el mensaje. Eso significa simplemente que las consecuencias individuales y sociales de cualquier medio –es decir, de cualquiera de nuestras extensiones– resultan de la nueva escala que introduce en nuestros asuntos cualquier extensión o tecnología nueva.”
Parto de aquí para decir que los poblanos que leyeron las mantas en la mañana del lunes 6 de octubre de 2008 le dieron uso a esa información. Una “relación activa” en términos mcluhanianos. Algunos se asustaron. Otros optaron por hacer un reporte al noticiero Buenos Días, y el conductor de ese espacio usó la información para sus propios intereses. Acto continuo, el periódico electrónico econsulta retomó la información de la radio y dictó agenda a los otros medios de la localidad…
Aquí podríamos referirnos a algunas de las citas que hizo McLuhan sobre los medios que reprocesan a los medios, o bien, sobre el usuario como contenido de un medio. “En el caso de cualquier medio, ya sea de lenguaje, ropa, radio o televisión, el usuario es el contenido, y es él solo quien constituye la experiencia de ese servicio. No importa lo que pasa en la televisión: si el usuario es un chino, el programa será chino, de la misma manera en que una película de cine en televisión es experimentada como un espectáculo televisivo.”
Así, ante las narcomantas, algunos ciudadanos las leyeron, se espantaron y generaron procesos de comunicación interpersonal, al comentarlas con sus próximos: amigos, vecinos, parientes. Otros decidieron comunicarlo a los medios: es el caso de los escuchas de Buenos Días. Las autoridades (secretario de Gobernación, la presidente municipal), se deslindaron y dijeron que toca a las autoridades federales (Procuraduría General de Justicia, Procuraduría General de la República). La Jornada de Oriente y econsulta –por mencionar dos medios que usan el lenguaje escrito y la fotografía–, generaron notas informativas y colocaron fotografías para ilustrar los hechos. El Noticiario nocturno de Televisa Puebla, fue más allá: además de la nota e imágenes que se repetían una y otra vez, criticó a las autoridades por minimizar los hechos y consultó al politólogo Manuel Díaz Cid, además de que tomó la opinión de algunos estudiantes, quienes también cuestionaron la eficacia de los cuerpos de seguridad.
Hasta este momento, hay explicación cabal a la aparición de las mantas en Puebla. Recuperé el semanario Proceso del 31 de agosto de 2008. En la portada aparece bajo el titular Segundo Informe, una manta en la que se lee: “Sr. Narco Presidente, si quiere que se termine la inseguridad deje de protejer (sic) a los narcotraficantes como el Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Sambada (sic), La Familia Michoacana y los mandatarios partidistas que igual que usted son narcos como los anteriores ya que llevan 40 años de narcomandatarios”. El texto aparece todo en mayúsculas, con faltas de ortografía, en rojo la frase final, y en negro el resto del mensaje.
En la página siete de Proceso aparecen las fotografías de otras cuatro mantas, y en la página 6, datos clave para entender la irrupción de esta novedosa forma de desafiar al Estado. Era la semana previa a la entrega del segundo informe de Calderón, el presidente usaba profusamente la televisión para presentar su versión de país, estábamos en vísperas de las grandes marchas en repudio a la violencia, las cifras de ejecuciones, degollados y secuestrados se elevaba a cifras inconcebibles, y la economía mostraba señales muy desalentadoras.
¿Qué ocurre en Puebla, Sonora, Tamaulipas y Tabasco para que aparecieran las mantas en un aciago lunes de octubre? ¿Qué ocurre en Veracruz, Quintana Roo y Oaxaca donde aparecieron los lienzos durante el fin de semana? Las autoridades no han ofrecido explicaciones. Sólo han minimizado.  Para concluir con McLuhan: si entendemos varios medios simultáneamente, tenemos la clave para aproximarnos mejor a cualquiera de ellos. ¿Qué lectura hace usted del discurso mediático en Puebla? “Actualmente debemos estar alfabetizados en muchos medios para realmente estar alfabetizados”. La cita es de 1966. ¿Estamos alfabetizados para entender las narcomantas? Usted dirá.

 
 

Celebración de la voz

GABRIELA PINTO MÁRQUEZ

A pesar de que estos días han sido oscuros por las notas tan desalentadoras que predominan en los medios de nuestro país, hay un suceso que me provocó una sonrisa, de esas genuinas de felicidad, porque finalmente no todo está perdido.
Aunque las finanzas de nuestro vecino del norte se desplomen acarreando a nuestra moneda entre los pies, aparezcan narcomantas y sigan distribuyéndose los correos electrónicos cargados de paranoia por la inseguridad, hay sucesos que me hacen recobrar la esperanza que a veces parece perdida.
La sonrisa fue provocada por un par de jóvenes de entre los 18 y los 24 años que  pudieron hacer titubear a un presidente cuyo discurso sobre una nación abierta, plural y con instituciones sólidas quedó como un conjunto de palabras en el aire cuando el Estado Mayor presidencial sometió a los que habían osado gritarle un par de consignas a Felipe Calderón.
“¡Espurio!”, escucharon los distintos asistentes a la entrega del Premio Nacional de la Juventud 2007 de la voz de Andrés Gómez para luego escuchar ¿Cuál libertad? ¡En este país no hay libertad! de un tesista de la licenciatura en Historia de la UNAM tras una improvisación en el discurso del presidente, en la que reconocía los mecanismos pacíficos de expresión a los que cualquier ciudadano tiene acceso.
Celebro que Andrés Leonardo Gómez Emilsson y Marco Virgilio Jiménez Santiago hayan levantado la voz para manifestar su desacuerdo con el supremo mandatario de esta hermosa nación. También festejo que el semanario Proceso le haya dado la portada a la imagen del estudiante becado en Oslo, Noruega, quien vestido con un traje negro levantaba las manos para llamar la atención, como declaró ante dicho medio.
 Andrés fue sólo el portavoz de lo que piensa (pensamos) una gran cantidad de gente en este país. Hay que reconocer que en estos días no cualquiera hace uso de su –supuesta– libertad de expresión y mucho menos cuando el Estado Mayor presidencial se encuentra cerca y se corre el riesgo de posibles represalias.
Además, recién publicó El Universal una nota que lleva por título: Dona el tocayo Andrés dinero de su premio a la UNAM, en la que se puede leer que el joven retribuirá la educación gratuita y laica que recibió la mitad del premio que obtuvo en efectivo y también otorgará parte al fondo de becas de la Asociación Mexicana Pro Colegios del Mundo Unido.
El hecho de aceptar un premio de un gobierno al que el viernes 3 de octubre desconoció, pudo generar ciertos cuestionamientos en un principio, pero después de que dijera que donaría el dinero, me parece que alejó cuestionamientos sobre sus intereses.
Un aspecto final que llamó mi atención es que en tan sólo unos días de estancia en México, un estudiante distinguido de bachillerato pudo llamar la atención de los medios de comunicación y de algunas figuras políticas reconocidas como el jefe de gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard, quien le llamó el mismo viernes o Andrés Manuel López Obrador, quien tras el suceso tuvo a bien otorgarle el mote de tocayo con el que lo califican los medios en las notas relacionadas.
Gómez atrajo la atención de los medios, del presidente y de sus oponentes con una declaración genuina, pues él mismo dijo que no pudo aguantarse las ganas de gritarle a Calderón. Quizás nuestros políticos deberían tomar nota para en un futuro cercano obtengan la credibilidad que han perdido.

 
 

 
 

 
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