¿Por qué muchos trabajadores del ayuntamiento de Tehuacán en los últimos meses se volvieron afectos a comer sushi, tepanyaki y tempuras?, ¿qué acaso la gastronomía oriental los hace más productivos y no sufren estrés? La respuesta a estas preguntas es muy sencilla, en el gobierno de esa ciudad solamente se otorgan vales para un restaurante llamado Bonsái, de comida japonesa, que es propiedad Alejandro Flores, el director de Recursos Humanos de la Comuna.
Si los trabajadores del gobierno de Tehuacán no quieren comida japonesa en el Bonsái, que se ubica a cuatro calles del Palacio Municipal, simplemente no les dan vales de comida, sin importar que hayan laborado horas extras o los hagan trabajar en días de asueto.
Lo anterior práctica es una muestra del trato despótico que el edil de Tehuacán, Félix Alejo Domínguez, le brinda a muchos de sus funcionarios. Pero sobre todo es una prueba de los privilegios que otorga a dos funcionarios de la Comuna, ellos son Fernando Barrios y Alejandro Flores, quienes son el Tesorero y el director de Recursos Humanos, respectivamente, quienes siempre actúan en equipo y son los que han instaurado un política de terrorismo laboral en el gobierno de dicho municipio.
Barrios y Flores son quienes autorizan en qué se gasta el presupuesto, a cuáles proveedores se les paga a tiempo y a quienes se les castiga retrasando la solventación de facturas.
Pero además, ellos son los autores de una supuesta política de austeridad que ha llevado a reducirle el salario a los trabajadores de confianza y constantemente amenazan que como parte de un recorte de personal, podrían ser despedidos aquellos miembros de la Comuna que se inconformen con los abusos o anomalías que ahí ocurren.
Mientras por un lado se dice que no hay dinero y se tienen castigados a los directores del ayuntamiento de la segunda ciudad más importante del estado de Puebla, a quienes se les paga 6 mil pesos quincenales, por otro lado existen funcionarios con muchos privilegios.
Tal es el caso de Héctor Camacho, un abogado, quien es director del DIF municipal y gana 31 mil pesos mensuales. Este personaje gana 150 por ciento más que los directores de área, quienes tienen más responsabilidades, laboran más horas y deben soportar el mal humor del presidente municipal.
La diferencia de Héctor Camacho y el resto de los directores radica en un aspecto, el cual es que el primero es amigo personal del edil Félix Alejo Domínguez.
De hecho, los privilegios que tienen los encargados de la Tesorería y la Dirección de Recursos Humanos, quienes son los que realmente controlan el ayuntamiento, se debe a la cercanía que tienen con el alcalde.
Alejandro Flores, el dueño del Bonsái, es un funcionario de apenas 28 años de edad. Sin tener mucha experiencia llegó al puesto de Director de Recursos Humanos por haber sido alumno de Félix Alejo y ser considerado su amigo.
Como parte de los privilegios de los que goza Flores, su esposa brinda servicios de planeación urbana al ayuntamiento.
Se dice, que esos servicios son una serie de proyectos urbanos que curiosamente la primera vez que aparecieron fue en la administración de Enrique Doger Guerrero en la capital del estado. Ahora lo que se hizo, fue únicamente adecuarlos a la realidad de Tehuacán y obviamente, cobrar por ellos como si fueran exclusivamente diseñados para esa ciudad. Eso es lo que se rumora.
Mientras que el titular de la Tesorería, Fernando Barrios, tiene como antecedente ser alguien ajeno a Tehuacán, ya que proviene de Teziutlán en donde estuvo a cargo de las finanzas del pasado gobierno municipal encabezado por Carlos Peredo.
Esta situación debería de prender los focos rojos en el PRI, ya que dichos privilegios están empezando a generar un fuerte desgaste de la figura del alcalde y de su partido. A tal grado, que varios funcionarios y líderes de grupos políticos se han estado llegando a acuerdos de que se van a vengar del edil en las próximas elecciones.
La explicación de esta reacción es la siguiente:
Cuando el ex dirigente magisterial Félix Alejo Domínguez empezó a hacer proselitismo para intentar ser candidato a edil, buscó a personajes y grupos políticos para presentarles un proyecto de gobierno en el cual eliminaría muchos de los vicios que caracterizó al anterior ayuntamiento de extracción panista que fue encabezado Francisco Días, mejor conocido como “El Pollo”.
Como resultado de ese dialogo, surgieron diversas alianzas que le fueron dando fuerza a Félix Alejo para que primero obtuviera la candidatura del PRI, luego hiciera una campaña electoral exitosa y finalmente arrasara en los comicios locales de noviembre de 2007.
Ahora en el gobierno, Félix ha respondido de tres maneras a quienes lo apoyaron. A muchos los desconoció, nunca los integró a su gobierno y no los recibe. Son varios líderes de grupos que lo mismo apoyan al PRI que al PAN, y ahora están dispuesto a cobrar venganza por la soberbia del edil.
A otros, les dio trabajo en la Comuna, pero les paga salarios bajos y los hace sufrir el autoritarismo con que se conducen los titulares de la Tesorería y la Dirección de Recursos Humanos. Además de que deben soportar el mal humor del alcalde, quien antes de llegar al puesto era una persona tolerante, que le gustaba dialogar, pero ahora se ha vuelto un tirano.
Unos cuantos de los que lo apoyaron en campaña y antes de que fuera candidato, tenían posibilidades de platicar con Alejo Domínguez. Esa situación se mantuvo hasta las primeras semanas del actual periodo gubernamental. Eso ya desapareció. Quien se atreve a hacerle al edil algún tipo de observación, son vistos como enemigos.
Y que decir de los ciudadanos comunes y corrientes. Pues algo muy sencillo, tienen un edil alejado de ellos.
Por eso, en Tehuacán se dice que con todos los defectos que tenía “El Pollo”, el ex edil panista si sabía gobernar, si cumplía compromisos, si era sensible con la gente y sobre todo, pagaba bien a los trabajadores del ayuntamiento.