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Martes, 7 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Tres años de rock orgánico, experimentación sonora y autogestión con Teleflora

 

Los chavos de la banda / Foto Abraham Paredes
Alonso Fragua

El cuarto es pequeño y apenas puede contener el sonido de la banda. Mezcla de fuerza rockera orgánica y experimentación psicodélica electrónica, los cinco integrantes de Teleflora preparan sus instrumentos para ensayar en la Casa Flora, muy cerca del corazón de Puebla. Los cables de los amplificadores, bocinas, pedaleras, kaos pads y sintetizadores tapizan el suelo de la habitación. “¿Ahora ves por qué somos la pesadilla de los ingenieros de audio?”, comenta Jorge. Luego de casi tres años de labor en la escena musical poblana, Teleflora ya sabe cómo quiere sonar y se esfuerza por que cada nota se escuche como la han planeado.

A lo largo de ese tiempo, la evolución sonora se ha logrado gracias a la experiencia adquirida sobre el escenario pero también a la posibilidad de tener más y mejor equipo, comprado poco a poco con las ganancias de las tocadas. En un principio, recuerdan, Poncho, el bajista, no tenía amplificador y Elías, el vocalista, cantaba con un micrófono de tamalero. Pero de esos días a la fecha, el trabajo diario los ha llevado a abrir el concierto de Vicentico en el zócalo, durante el pasado Festival Internacional de Puebla, a compartir el escenario con Pastilla en junio de 2007 y próximamente, el 10 de octubre, serán parte del espectáculo inicial de la banda chilena Lucybell, en Rockutla.

Con esas credenciales en su currículum y otras más, Jaime, Blas, Elías, Jorge y Poncho cumplirán tres años de rockear con Teleflora el 17 de octubre, y lo celebrarán con un concierto en el Pulke para dos, en San Andrés Cholula, donde compartirán el momento con Los Pegajosos, una de las bandas que desde el principio los apoyó.

Jornada de Oriente (JO) –¿Cuál va a ser la diferencia de este concierto con cualquier otro?

Jorge (J) –Que para éste sí ensayamos –bromea. No, pues además de la obvia emotividad del momento, lo que siempre manejamos en las producciones que armamos, que es un visual para cada canción que apoya un poco lo que transmitimos con las letras.

Poncho (P) –Los que fueron a un primer aniversario, o hasta un segundo, van a poder ver cierta evolución en la música que la misma gente nos menciona. Ya no es lo mismo un Pixel Anka, nuestro primer disco, que las nuevas canciones, que están más trabajadas, ya con más tiempo. Más bajo la lupa.

Todo está listo para ensayar. La colección de carteles que adornan las paredes recuerda la corta pero dinámica historia del grupo: The jelly fest, The fake fest, Merequetengue fest, Cow bean fest, Atlixco makes me happy fest. Estos posters, así como otros de conciertos con Los Pegajosos, Los Santísimos Snorkels y otras bandas locales, están colocados sobre los cartones de huevo que reciben el impacto musical de Teleflora.

Jaime en la batería marca el tiempo y Elías coloca las manos sobre el teclado y prepara la voz para Enero. Jorge y Blas rasgan las guitarras y Poncho deja sonar el bajo mientras Syd Barret y algunas portadas de Pink Floyd escuchan el grito melancólico de Elías: “¿Y si volviera a caer...?”

JO –¿Cuál es la mayor satisfacción durante estos tres años de labor?

J –La primera vez que tocamos en el festival de Coachella –bromea otra vez.

Jaime –Pues son muchos momentos, pero creo que particularmente dos conciertos: el del primer aniversario, donde vimos el apoyo del público, y el del zócalo en el FIP ante tanta gente.

P –Hace cuatro meses, en Apizaco, llegó un chavo a contarnos que su amigo tenía muchas ganas de escucharnos en vivo pero que no lo había logrado pues había fallecido unos días antes. Obviamente le dedicamos el concierto.

Como muchas bandas independientes, Teleflora ha evolucionado no sólo en el terreno musical sino en el de los negocios. Ellos mismos se han convertido en managers, publirrelacionistas y cualquier otra labor que sea necesaria. Una de las estrategias que idearon recientemente fue el lanzamiento del DVD que registra uno de sus conciertos. Muchas veces, la gente tiene la posibilidad de ver a bandas nuevas en videos de You Tube que grabó otro fan y no con la mejor calidad, cuentan. ¿Por qué no ofrecer a la audiencia un producto con buena imagen y sonido que sirva asimismo para promocionar su trabajo?

Es por ello que en los próximos meses tendrán listo el DVD del concierto que ofrecieron el 16 de agosto en Espacio 1900. Con siete cámaras y un registro sonoro de calidad, Teleflora documentó esta “mini mega producción” que fue disfrutada por cerca de 300 fanáticos que los han seguido a lo largo de tres años. Sin prisa, el objetivo de los músicos no es obtener ganancias. Si fuera así, no regalarían su segundo demo cada vez que salen de la ciudad ni tampoco le pedirían al público poblano que decida el precio de venta de este material tras cada concierto. Hoy en día, comentan, la venta de discos no es la prioridad sino los espectáculos en vivo.

Y mientras llega el día en que graben su primer álbum de estudio profesional, los cinco músicos seguirán trabajando y estudiando por las mañanas y ensayando seis noches a la semana y con una mentalidad de autogestión, maquilando sus propios discos, consiguiendo patrocinios y dirigiendo el rumbo de su carrera, que puede ser constatada en www.myspace.com/teleflora.

 

 
 
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