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Miércoles, 1 de octubre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Luz y sombra

 
 
Ana Lidya Flores

Sombra

A las 6 de la mañana del viernes 26 de septiembre supe que Darío Delgado se había ido. A diferencia de otras mañanas lejanas, no recibiría una llamada ansiosa de su parte anunciándome de algún fenómeno mediático digno de ser atendido. Infoadicto como todos los que seguimos esta sección, hasta sus últimos días analizó críticamente los medios, y apenas el 13 de agosto pasado publicó en esta misma página una valoración sobre el comportamiento mediático generado por la inauguración de las Olimpiadas.

A él le hubiera molestado una nota dulzona refiriéndose a su tránsito por la vida. Por eso prefiero recordar que el 11 de septiembre de 2001, después de aquella mañana transmitiendo desde la desaparecida Revista105, dimos cuenta de cómo los aviones se estamparon en los rascacielos de Nueva York. Sabíamos que ese día había cambiado el paradigma de la información televisiva, y desde nuestros roles como trabajadores de la radio nos mantuvimos al pie del micrófono y de la computadora con insistencia enfermiza.

Nunca nos imaginamos que siete años después, Darío estaría siendo víctima de la última mala pasada que le jugó un cáncer agresivo al extremo. Como para sumarlo a las efemérides de la emblemática fecha 11 de septiembre, al despuntar el día de este 2008, mi querido amigo fue víctima de un infarto cerebral. Hombre de medios, al fin y al cabo, no quiso que la fase más dura de su enfermedad trascendiera como un chisme mal contado. Hasta el último minuto guardó el bajo perfil, y estuvo acompañado de sus hermanos y cuñadas, de sus sobrinos y sobrinas en esos momentos aciagos.

Sin embargo, una noticia así no puede quedar bajo resguardo, y en cuanto la otra familia nos enteramos de su grave estado de salud, los hermanos por decisión nos sumamos a los hermanos por nacimiento para acompañar a Darío hasta donde tuviéramos que llegar.

El viernes 26 de septiembre, la familia Delgado y la familia mediática construida por Darío Delgado nos despedimos de un personaje dotado con un sentido del humor que se tradujo durante muchas jornadas en un ejercicio disfrutable a más no poder. Mientras Darío era incinerado, en la radio de la Universidad Iberoamericana Puebla, dos radieros más, Hugo Torres y Miguel Salazar, tocaron para Darling la música carnavalesca de un grupo con el que más de una vez bailamos hasta el amanecer: Fangoria.

 

Luz

Como la vida es de claroscuros, mientras unos acompañábamos a Darío en el crematorio, los jornaleros de esta casa editorial celebraban la puesta en marcha de la rotativa en la que se imprime este periódico. Homenaje en vida para Carlos Payán y el grupo que cotidianamente da vida a este proyecto, el festejo urdido por Aurelio Fernández nos llegó en forma de primera plana en la edición del lunes 29 de septiembre. La vida sigue. Ese mismo día había festejo generalizado entre los periodistas del país por el premio a Miguel Ángel Granados Chapa otorgado por el Congreso de Hidalgo que le otorgó la medalla Pedro María Anaya por su contribución al periodismo.

Y como súbito regalo, el martes 30 de septiembre, Roberto Alonso, colaborador de “Medieros” y ex alumno de la licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana Puebla, ganó el primer lugar de la categoría Licenciatura del Premio Nacional de Trabajos Recepcionales convocado por el Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (Coneicc). Su tesis titulada “Ley Televisa: poder mediático al desnudo” fue asesorada por otro queridísimo compañero de “Medieros”[ y profesor del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades de la Iberoamericana, Rafael Hernández García Cano. Sin lugar a dudas, semana de luces y sombras.

 
 

¿Han evolucionado los medios?

Jonathan Vázquez Betancour

Escucho la opinión única de locutores, presentadores de noticias y articulistas de los medios de comunicación y me pregunto si en verdad hemos evolucionado.

Blanche Petrich

Es preciso en términos mediáticos destacar el encuentro que tuvo lugar el lunes 29 de este mes, en el Centro Universitario Tlatelolco, en un foro titulado: La prensa del 68, donde participaron los periodistas Humberto Musaccio, Jacinto Rodríguez, Blache Petrich y Rafael Pérez Gay.

En ese espacio Blanche Petrich, periodista de La Jornada, hizo un recuento de encabezados, notas periodísticas y editoriales de la prensa mexicana de entonces.

Después de una serie de ejemplos de la “prensa de Estado” que se dedicó a defender al gobierno de Díaz Ordaz, a ocultar los hechos y a criticar a los “estudiantes vándalos” recordó que hubo prensa, en aquel entonces, que hizo un trabajo honesto. Su primer referente fue la escritora Elena Poniatowska, por su libro La noche de Tlatelolco

Habló del momento en el que “la mentira cayó” y mencionó los trabajos de Raúl Álvarez, Carlos Montemayor, Julio Scherer, Carlos Monsiváis y Carlos Mendoza, entre otros.

Aseguró que actualmente se vive un retroceso histórico de los medios de comunicación porque existe una notable coincidencia entre el poder político y los intereses de los empresarios.

Destacó el trabajo realizado por el periodista de La Jornada, Gustavo Castillo quien se ha dedicado a revisar las más de 20 mil páginas del primer borrador que en 2003 se dio a conocer sobre el archivo histórico de la matanza del 2 de octubre y que contienen documento sobre el que dijo “a lo mejor no demuestran la verdad histórica del 68, pero sí la verdad jurídica de lo que ocurrió”.

Unos 80 asistentes al aula magna del museo –un invaluable testimonial y documental sobre la época y los hechos–, estuvieron atentos cuando el colaborador de la revista emeequis, Jacinto Rodríguez, aseguró que los medios de comunicación le deben una explicación a la sociedad por su opacidad y ocultamiento de información sobre el 68 y por la guerra sucia.

“El gobierno y los medios de entonces pensaron que nunca nadie lo enfrentaría, porque unos tendrían por siempre el poder y otros serían eternamente el cuarto poder”, culminó en medio de aplausos.

“Tuve que ir a la hemeroteca y leer los medios de entonces. La información que leí parece irreal. Escribimos la vida sobre un soporte más frágil que el papel”, aseguró el narrador Rafael Pérez Gay.

Apartir de este  recuento de reflexiones periodísticas sobre lo que sucedió La noche de Tlatelolco cabe preguntarse después de 40 años  ¿qué es lo que ha cambiado? ¿A caso actualmente se prende la televisión, se escucha la radio, se leen las primeras planas de los medios de comunicación –y salvo pocas excepciones–, se puede pensar que son reales? ¿Nos deben los medios una explicación por lo que ocultan, por su maniqueísmo, por su opacidad? ¿Les vamos a pedir que nos expliquen por qué? ¿Han evolucionado realmente los medios de información?

 
 

 
 

 
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