Tapar los baches se ha convertido en una “carga pesada” presupuestaria para el ayuntamiento de Puebla, debido al deplorable estado de la mayoría de los pavimentos de la capital del estado. Sin embargo, la gestión de Blanca Alcalá Ruiz trabaja en el proyecto para que a partir de esta administración y las siguientes se recuperen las vialidades primarias, secundarias y terciarias.
“Estamos bacheando, pero a partir del próximo año vamos a hacer relaminaciones completas de vialidades. Este año hicimos un bacheo exhaustivo de dos o tres veces en la misma calle, porque ya ni sirven. Ahora lo que estamos haciendo es tapando los huecos de los baches que aparecen. Es muchísimo más caro bachear que relaminar”, sostuvo el secretario de Gestión Urbana y Obra Pública para el Desarrollo Sustentable, Sergio Vergara.
En entrevista, el funcionario afirmó que el 80 por ciento de las vialidades de la capital está inservible, y para ser reparadas se requeriría de pavimentos completamente nuevos. Estimó que para poder realizar ese tipo de obra se requiere una inversión de 5 mil millones de pesos, dinero con el que no cuenta el ayuntamiento.
“Por eso tenemos que dejar el plan maestro de la administración de pavimentos, para que así podamos saber dónde ya se bacheó y dónde no se ha hecho”, agregó.
En lo que va de la actual administración se han cubierto más de 120 mil baches, algunos por segundas o terceras ocasiones, los cuales representan 185 mil metros cuadrados de asfalto en más de 50 colonias del municipio de Puebla. De acuerdo con la secretaría de Obras Públicas de la capital, se habrán invertido 50 millones de pesos en obras de bacheo al finalizar este año.
La falta de mantenimiento, así como las constantes lluvias de los últimos días, provocó la aparición de innumerables baches en algunas de las principales vialidades, sobretodo al sur de la ciudad. Un ejemplo de lo anterior está en la prolongación de la 5 Sur, entre el Circuito Juan Pablo II y el bulevar Valsequillo, donde la calle está prácticamente despedazada: un enorme bache de más de 2 metros de ancho por unos 40 centímetros de profundidad provoca caos vial para los automovilistas que tratan de evadirlo, además de golpes a los vehículos que llegan a caer dentro.
Otro ejemplo está ubicado en la 31 Poniente a la altura de la 25 Sur, donde un enorme hoyo hace que los automovilistas que circulan de Poniente a Oriente invadan el carril contrario para tratar de esquivarlo, además de que también genera congestionamiento vial.