Hace 10 meses el profesor priista Félix Alejo Domínguez arrasó en las elecciones locales de Tehuacán, en parte por su carisma, su trato sencillo hacia la gente y por ser muy accesible con la prensa. Ahora su popularidad se encuentra por los suelos, y contra lo que se podría pensar, los más decepcionados e inconformes con la gestión del edil son muchos de los funcionarios de confianza del ayuntamiento quienes no dudan en tildar al alcalde de tacaño y poco comprometido con los problemas del municipio.
El malestar contra el edil podría incrementarse en los próximos días en caso de que se haga realidad el rumor que empezó a correr desde la semana pasada entre la gente de confianza del gobierno local de Tehuacán, el cual es que les van a reducir 10 por ciento sus salarios, bajo el argumento de que no hay dinero para pagar altos sueldos y que es necesario hacer ahorros de fondos municipales.
El argumento de que el personal de confianza cobra altos sueldos ha resultado ser un insulto para la gente del edil, pues al iniciar la actual administración municipal, lo primero que hizo el alcalde fue bajar 25 por ciento los salarios de los trabajadores no sindicalizados en comparación con lo que percibían en el anterior ayuntamiento que era de extracción panista.
A eso se debe de sumar que Félix Alejo ha prohibido el pago de viáticos, de teléfonos celulares y llamadas de teléfonos fijos de larga distancia, entre otros gastos.
Los 10 directores que tiene el gobierno municipal de Tehuacán con la reducción del 25 por ciento de sus sueldos al inicio de la presente administración se quedaron con un salario de 12 mil pesos mensuales, del cual les descuentan unos mil 200 pesos correspondiente al pago de impuestos.
Ahora, con la nueva reducción que se avecina del 10 por ciento, se estima que los sueldos de director podrían quedar en unos 9 mil pesos mensuales, un salario que no se justifica para un funcionario de alto nivel en la segunda ciudad más grande del estado.
Los subdirectores son los que se llevarán la peor parte, ya que sus sueldos se ubicarán en niveles de entre 5 y 6 mil pesos mensuales.
Por si fuera poco, en el vocabulario del alcalde de Tehuacán no existe la palabra vacaciones o días de descanso. Le gusta tener actividades todos los días y no permite que la gente de confianza descanse un poco de sus exigencias.
Con tales antecedentes se podría suponer que Félix Alejo Domínguez por su origen de haber sido maestro de educación pública y dirigente magisterial le gusta ser un hombre austero, que no desperdicia recursos públicos y que intenta aprovechar los fondos en obras de beneficio social. Quienes lo conocen saben perfectamente que esa no es la razón por la cual no quiere pagar bien a sus subordinados.
Existe la sospecha de que se intenta pagar poco como una manera de que el dinero sea, como se dice popularmente, “jineteado” por funcionario de la Comuna. Dicho de otra manera, para que se use en menesteres ajenos al funcionamiento del ayuntamiento.
También se dice que en realidad Félix Alejo supo engañar al electorado al mostrarse en campaña como un hombre tolerante y comprensible; pero en realidad es un tirano que le gusta tratar con desprecio y prepotencia a sus subordinados, pues considera que es una manera de generar miedo o demostrar que tiene poder.
Félix Alejo Domínguez que únicamente le interesó llagar al poder –actitud clásica de la mayor parte de los ediles– y ya no quiere conservar una buena imagen ni encabezar un buen gobierno. Ni siquiera porque el próximo año habrá elecciones y en la percepción ciudadana contará mucho el desempeño del gobierno local.
Los periodistas locales en campaña lo conocieron a Alejo Domínguez como un personaje sencillo y accesible; ahora cuando le hacen alguna pregunta que no le gusta al edil, actúa de manera grosera y autoritaria, ya que únicamente se da la vuelta y se va. No contesta.
En campaña se comprometió a resolver muchos problemas de Tehuacán que no atendió la administración del PAN, pero en el presente, cuando le plantean necesidades que debe atender, dice que si a todas las demandas ciudadanas y pocas veces cumple con sus compromisos. Es decir, se ha vuelto un presidente municipal demagógico.
Cuando sus trabajadores le han planteado que si no paga salarios dignos no tendrá gente comprometida con los proyectos del municipio, simplemente se queda callado y no explica su negativa a gastar en el personal de la Comuna.
Félix Alejo Domínguez es un caso más de aquellos políticos que cuando llegan al poder se marean al subirse a un ladrillo.